El regalo de Navidad

La decisión de las juezas Juana Méndez e Ileana Pérez, de mantener a Arnoldo Alemán bajo el régimen ilegal o discrecional de casa por cárcel en vez del encarcelamiento efectivo, a pesar de que lo fulminaron con auto de prisión el domingo 22 de diciembre, fue un especial regalo de Navidad para el ex presidente de Nicaragua que ahora está sometido a juicio por corrupción.

En realidad, Alemán debe sentirse muy satisfecho con que las juezas, a pesar de que le comprobaron los delitos en los casos de fraude al Canal 6 de Televisión y la guaca de más de cien millones de dólares, sin embargo le dieron el privilegio de que siga gozando las comodidades de su residencia. Y al mismo tiempo continuará recibiendo de los fondos del Estado más de 20 mil dólares mensuales por concepto de pensión de ex presidente de Nicaragua, y sueldos de diputado nacional y al Parlamento Centroamericano.

La Navidad es la más bonita de todas las festividades de la cristiandad. Esta celebración, como es bien sabido, comenzó en el siglo IV después de Cristo con el propósito de erradicar y sustituir el culto pagano al Sol Invicto. Por ser consagrada al nacimiento del Niño Dios, la celebración de Navidad adquirió desde el principio un carácter festivo y durante ella se repartían dulces a los niños, y después juguetes, hasta que se hizo costumbre obsequiarse entre todas las personas.

De esa manera la Navidad se convirtió, por sus formas, en la más alegre de todas las celebraciones cristianas, además de que es la que más motiva la generosidad que subyace en el interior de todos los seres humanos, que se exterioriza con la invocación de “Gloria a Dios en las Alturas y Paz en la Tierra a los Hombres de Buena Voluntad”, así como en los deseos de felicidad para las demás personas y en los regalos que se obsequian a los niños, familiares, amigos y aún a desconocidos.

En este ambiente navideño se produjeron las sentencias de las juezas Méndez y Pérez, que si bien fulminaron con auto de prisión a Arnoldo Alemán, como era inevitable que lo hicieran por las abrumadoras pruebas que fueron presentadas, sin embargo lo dejaron libre en su casa y decepcionaron al pueblo nicaragüense que esperaba el encarcelamiento real del acusado, para que pagara al menos en parte los delitos que cometió y para sentar un precedente que pudieran tomar en cuenta todos los corruptos y quienes en lo sucesivo quieran aprovecharse del poder para enriquecerse.

Ahora bien, la exigencia de que se encarcele de verdad a Arnoldo Alemán, no contradice el espíritu navideño de generosidad y reconciliación. Por el contrario, encarcelar Alemán por los graves delitos que las juezas le comprobaron sería un acto de amor y solidaridad con el pueblo, sobre todo con los nicaragüenses más pobres que son la mayoría y fueron las principales víctimas del gigantesco latrocinio que hubo en el gobierno anterior.

En realidad, el espíritu navideño no significa que las víctimas tengan que perdonar a sus victimarios sin que estos paguen ni siquiera por una pequeña parte del daño que hicieron, sin reconocer el mal que cometieron y sin siquiera arrepentirse ni pedir perdón a quienes ofendieron y ultrajaron. Y éste es el caso del ex presidente Alemán, quien se presentó a los juzgados con su característica arrogancia y cuyos partidarios han agredido y están amenazando con peores agresiones a los medios de comunicación y a los periodistas, pretenden desestabilizar al país por defender a su cacique acusado de corrupción y advierten que van a seguir saboteando desde la Asamblea Nacional al Gobierno de la República.

El pueblo nicaragüense ha demostrado siempre que es generoso y no cabe la menor duda que perdonaría al ex presidente Alemán. Pero éste tendría que hacerse acreedor a la generosidad del pueblo arrepintiéndose sinceramente, demostrando su contrición con la devolución de lo que se apropió indebidamente, y pagando por los delitos que cometió con la pena que le corresponda de acuerdo con la ley y la justicia.

Sólo de esa manera es que en Navidad y en cualquier tiempo podría el pueblo reconciliarse con el ex presidente Alemán.  

Editorial
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