El secretario de la facción arnoldista del Partido Liberal Constitucionalista, René Herrera, atacó duramente a los medios de comunicación, el jueves 19 de diciembre, en Estelí, y en particular culpó a LA PRENSA por la difícil situación que está afrontando el ex presidente Arnoldo Alemán.
“Los medios de comunicación durante un año han lanzado ataques feroces, los canales 2, 8 y 4 y LA PRENSA a diario han incentivado la traición, y no pudieron con los liberales porque nosotros venimos del campo y de las cúpulas”, dijo Herrera, mientras enardecidos partidarios de Alemán vociferaban que “aquí no queremos ratas ni talibanes, por los periodistas está detenido el doctor Alemán”, y agredían físicamente a los reporteros.
Un día después, en una reunión de directivos departamentales del mismo PLC arnoldista, en Managua, su secretaria de organización y diputada a la Asamblea Nacional, Jamileth Bonilla, expresó que: “Hemos podido, nosotros como autoridades, hasta ahora controlar y decir esperen, no es el momento. Eso demuestra la disciplina alta que el partido va teniendo cada vez, pero también me da el temor de que en cualquier momento no seamos capaces de poder controlar el que las bases puedan tomar acciones por su propia cuenta”.
Debemos entender tales expresiones de los líderes arnoldista del PLC, como instigaciones a individuos o grupos extremistas de ese partido para que agredan a los medios de comunicación y a los periodistas. Tenemos razones para temer que esos ataques contra los medios podrían ser el preludio de nuevos atentados contra LA PRENSA y otras entidades de comunicación social, igual que ocurrió el 22 de octubre pasado, cuando una campaña igual de los arnoldistas antecedió al asalto a mano armada de Tirso Moreno contra las instalaciones y los periodistas de este Diario.
Denunciamos, pues, estas amenazas, ante la opinión pública nicaragüense y la comunidad internacional, e inclusive ante la Policía, a pesar de que algunos altos jefes de esta institución consideran que somos “desagradecidos”, porque no obstante el “favor” que nos hicieron cuando el asalto terrorista de Tirso Moreno, hemos seguido publicando informaciones sobre abusos policiales denunciados por los ciudadanos; como si no fuera obligación de la Policía proteger a las personas honradas y a las empresas privadas y perseguir a los delincuentes de todo tipo; y como si los altos mandos policiales desconocieran que nosotros tenemos derecho y deber de informar sobre todo lo que es de interés social, incluyendo los abusos de los servidores públicos, como sin dudas de ninguna clase son los policías.
Por otro lado, también los dirigentes del PLC arnoldista deben entender que no son los medios de comunicación y los periodistas, los que tienen a Arnoldo Alemán en la difícil situación en que se encuentra ahora; que no es por culpa de LA PRENSA sino por sus propias actuaciones cuando fue Presidente de Nicaragua, y por las acusaciones de corrupción presentadas contra él por la Procuraduría General de la República, que el señor Alemán se encuentra en tan delicada situación, aunque no es tan grave porque las juezas lo fulminaron con auto de prisión, pero no lo mandaron a la cárcel como lo esperaban el pueblo de Nicaragua y los representantes de la comunidad internacional.
Nosotros no tenemos miedo a las amenazas de los dirigentes arnoldistas ni a las agresiones de sus matones y fuerzas de choque, y aunque lo tuviéramos, seguiremos ejerciendo nuestro derecho de informar y denunciar los abusos de poder y la corrupción, y reclamando que se le aplique rigurosamente la ley a los corruptos que se robaron los recursos para el empleo, el pan y la salud del pueblo nicaragüense.
En todo caso, nosotros, que amamos y defendemos apasionadamente la libertad y que ofrendamos por ella la vida de nuestro Director Mártir, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, nos hemos visto obligados a reforzar nuestros propios mecanismos de protección, inclusive los desagradables controles al acceso de particulares a nuestras instalaciones, por lo que les ofrecemos las disculpas que merecen. Pero debemos prevenir hasta donde podamos otros ataques terroristas iguales o peores al asalto a mano armada y secuestro de empleados de LA PRENSA que sufrimos el 22 de octubre pasado.