Luis Sánchez [email protected]
La controversia sobre la Misa Campesina con motivo de la celebración del 25 aniversario de su lanzamiento internacional, no sólo ha sido interesante sino también útil para fomentar la tolerancia en la sociedad nicaragüense.
La misa es el rito más importante de la Iglesia Católica porque con ella se simboliza y recuerda la Pasión y Muerte de Jesucristo. Y se llama así —misa— porque antes del Concilio Vaticano II, el sacerdote la decía en latín y concluía con la siguiente expresión: ite missa est. Ite significa “marchaos” y missa viene del verbo mitere, enviar, en referencia a la oblación que el creyente envía a Dios para obtener su piedad y perdón.
A la misa también se le llama eucaristía, del griego eukharistia (acción de gracias, reconocimiento), derivado de eukharistos (agradecido) y éste a su vez de kharizomai: “Yo complazco, me hago agradable”. Según César Vidal Manzanares la eucaristía es la misma cena pascual de los judíos, con la diferencia de que en la última que ofreció Jesús a sus discípulos más cercanos, les repartió el pan y el vino como lo hace todo padre de familia judío, pero los asoció (al pan y al vino) con su cuerpo que sería sacrificado en la cruz y con la sangre que derramaría para establecer la nueva alianza que había anunciado el profeta Jeremías. Además, en aquella Última Cena pascual Jesús pidió a sus discípulos que hicieran siempre eso (la eucaristía) en su memoria. Y así nació la misa.
En el año 321 después de Cristo el emperador Constantino ordenó que el domingo (dominus, día del Señor, antiguo día del Sol para los paganos), fuera de descanso para que todos pudieran asistir a la misa. En realidad, mucho antes de Constantino, los primeros cristianos habían decidido sustituir con el domingo el tradicional sábado judío consagrado al descanso y la oración porque fue el día que Dios reposó después de la Creación. Los cristianos cambiaron el sábado por el domingo, para diferenciarse también en esto de la tradición judía de la que nació el cristianismo.
Para la Iglesia Católica el domingo es el día más apropiado para cumplir el deber religioso de asistir a misa. Según el Código de Derecho Canónico (C.899) la misa “es acción del mismo Cristo que, por el ministerio del sacerdote, se hace sustancialmente presente bajo las especies de pan y vino, se ofrece a Dios padre y se da a los fieles como alimento espiritual”.
Hasta 1954 las misas sólo se celebraban en la mañana (desde el amanecer hasta el mediodía, con la única excepción de la Misa del Gallo, en Navidad), pero ese año el Papa Pío XII decidió instaurar las misas vespertinas para dar más oportunidad a que los católicos asistan a los templos y participen en la celebración de la eucaristía.
La misa sólo la pueden decir los sacerdotes debidamente autorizados. Por eso, en el lenguaje popular se usa la expresión “decir misa” para referirse a quienes hablan cualquier cosa y dicen hasta la peor mentira, y quieren que se les crea, pero nadie les hace caso. Tal fue el caso, me observó un amigo, de los discursos que pronunciaron el 12 de diciembre corriente algunos diputados que trataron de impedir el desafuero del ex presidente Arnoldo Alemán. “Pueden decir hasta misa —me observó el amigo—, pero de que Alemán va a la cárcel, va”.