Rudy Hernández: Nos toca bailar con la más fea

En el gimnasio South Boxing está Carlos Cuadras. Hace poco acababa de detener la báscula en 118 libras, comentaba el peleador al nutrido grupo de periodistas nicaragüenses, pero a un lado, más abierto, más frío y colocando aparte su cintillo de entrenador del mexicano, Rudy Hernández dijo:

Román González y Carlos Cuadras promocionan pelea en Los Ángeles

Román “Chocolatito” González estuvo delante de una multitud. Sus pies no se aferraban a la lona de un cuadrilátero, sino a la grama suave de un estadio, su torso no lucía desnudo y brillante, lo arropaba más bien una camiseta de Los Dodgers. Sus manos no estaban cubiertas por guantes de pelear, en una de ellas llegó a tener una pelota de beisbol que, contrario a lo que se pensó, no tiró desde la colina.

Román González: seré el mejor en las 115 libras

Nadie nace con el número uno asignado, por eso “Chocolatito” suda y suda sin parar, se cansa como nunca antes y se enfoca como siempre. Su rival es un parlanchín que ha sido el animador de la función y en medio de la seriedad que puede haber dentro del círculo de Román González en Big Bear.

Marcos Caballero: Lo más duro en un campamento es la soledad

Hay situaciones complicadas dentro de la burbuja de la reconcentración, como levantarse a las 5:30 de la mañana todos los días y con el frío calando los huesos a más de 6,000 pies de altura, sudar al punto que los músculos y el desgaste conviertan al boxeador en un zombi,

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