En el gimnasio South Boxing está Carlos Cuadras. Hace poco acababa de detener la báscula en 118 libras, comentaba el peleador al nutrido grupo de periodistas nicaragüenses, pero a un lado, más abierto, más frío y colocando aparte su cintillo de entrenador del mexicano, Rudy Hernández dijo: “Nos toca bailar con la más fea, estamos claros que nosotros no somos favoritos, pelearemos contra el mejor del mundo de la actualidad”, indicó.
Hernández empezó a entrenar directamente a Cuadras en octubre del año pasado. Rudy es un trabajador de Teiken Promotion y estuvo junto a su hermano Genaro “Chicanito” Hernández, Jorge “El Niño” Linares y ha sido el hombre especialista en cortes en muchas de las peleas del “Chocolatito”.
Cuando los medios lo acorralan y le preguntan que cuál es la fórmula de frenar a un púgil integral como “Chocolatito”, deriva una respuesta fúnebre. “Cuadras es más nuevo, tiene menos peleas y aunque batalla en su peso, no tenemos mucha ventaja, las apuestas nos superan 6-1”, agregó el estratega, que ocupa la acera de oponente ante González. “El señor Honda me indicó estar con Cuadras, somos familia, pero al final lo que importa es ganar dinero”.
Sobre las fisuras de Román fue contundente. “Yo puedo conocer sobre muchos peleadores. Lo que sé es una cosa y lo que hace el boxeador en el ring es otra. Siempre he creído que Román es lo mejor que ha producido Nicaragua, incluso mejor que Alexis”, comentó.
La intención de Cuadras según su adiestrador es la obvia: “Ganar cuantos asaltos sean posibles, el asunto es cómo ganarlos. Nosotros tenemos la intención y el trabajo es vencerlo y eso trataremos”, concluyó Hernández.
Al final como diría Muhammad Ali, la gente no soporta a los charlatanes pero siempre los escucha. Tras la intervención de Hernández, las grabadoras se movieron hacia Cuadras, quien empezó con su bocina: “Aquí tengo su medicina…”.
NO HAY TEMOR
Después de las declaraciones de Carlos Cuadras hace unas semanas donde aseguraba que no se fajará con Román “Chocolatito” González, Rudy Hernández mencionó que eso se interpreta como respeto, pero no como temor.
“Si Carlos tuviera temor no estaría en el boxeo, respeto es una cosa muy diferente a sentir miedo”, concluyó el adiestrador.