Recientemente el gremio periodístico nicaragüense se alborotó por el mensaje de un colega periodista que en redes sociales solicitó a Laura Fernández, presidenta de Costa Rica, “disparar a matar” a los nicas que ingresen ilegalmente a Crucitas a sacar el oro.
En un video en internet el colega dijo: “Ningún carajo extranjero tiene que venir a destruir nada a tu país, por eso yo opino que nuestra presidente, doña Laura debería de disparar a matar a los nicaragüenses que se meten ahí a Crucitas, porque eso es robar tus cosas. A vos no te gustaría que se metan a tu casa a robar, simple y llanamente”.
Recuerdo la frase de Ryszard Kapuściński quien aseguraba que “para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”. Así que no sé si llamar “periodista” al señor de esta historia.
La reacción del gremio de periodistas en el exilio hasta ahora no ha sido pública, por lo que decido emitir mi humilde opinión mientras la organización correspondiente se decide.
Mi opinión humilde es que en Costa Ric no hay pena de muerte y decir “matar” a alguien aún cuando está cometiendo un delito es negarle el debido proceso, algo que me hizo ver un amigo que sabe de leyes. Solicitar tal barbaridad es como el “vamos con todo” que sufrió Nicaragua en 2018. Los pistoleros entonces mataron a más de 300 nicaragüenses en las calles, solo por el hecho de protestar.
Los periodistas nicaragüenses son buenas personas que han sufrido el exilio, el desplazamiento forzado y las violaciones a sus derechos humanos, y comprenden bien que decir semejante sandez es solo de personas que se han olvidado de ser seres humanos con empatía, periodistas y yo diría que hasta nicas.
Entre las propuestas interesantes que escuché en relación con el tema estaba la de un pronunciamiento de la asociación de periodistas, que no sé si se hará, pero también una carta del gremio al colegio de periodistas de Costa Rica, porque resulta que el sujeto en cuestión está trabajando para un medio tico.
Recuerdo que en el marco del Día Internacional del Periodista se realizó un panel donde los mismos ticos decían que no se contrataba a profesionales nicas por un tema de crisis en los medios y de xenofobia, imaginen cómo queda el periodismo costarricense después de haber contratado a este personaje. ¡Qué oso Costa Rica!
Quiero reconocer que si podemos reaccionar en pláticas de cafés y almuerzos es porque el gremio periodístico nica es muy unido y eso lo recordé con un amigo médico, quien me dijo que a diferencia de los galenos los comunicadores nos conocemos y nos apoyamos.
Creo que lo hacemos porque la vida nos hace vernos como un equipo, aunque trabajemos en lugares diferentes. Aún recuerdo cuando coordinando comunicación de la Fundación Zamora Terán mi director me hablaba de “mi equipo” y a veces sacándome hasta a mí de la ecuación, cuando se refería al fotógrafo y el camarógrafo que nos apoyaban. Luego de reflexionar le dije “tiene razón”, porque esos dos se preocupaban por mí y yo por ellos, tanto que hasta el día de hoy me hacen el chiste de “¿china, ya tomaste café?”, porque era la preocupación de la mañana.
Los periodistas nos cuidamos, aún cuando tenemos diferencias y es por eso que este incidente con este personaje y su fatal sugerencia a la presidenta de Costa Rica muestran que lo que deberíamos discutir ya no es si ese señor es periodista, sino si es buena persona.
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.