“Somos la raíz de la revolución y nos tienen olvidados”

Combatientes y colaboradores históricos del Frente Sandinista (FSLN) se plantaron frente a la entrada de la Secretaría del partido esperando respuesta a una solicitud de audiencia con el presidente inconstitucional Daniel Ortega, trámite que aseguran lleva dos años.

Una verdadera revolución

Por lo general, una revolución implica un cambio radical, rápido y profundo, producto de la violencia. Este tipo de transformación de una sociedad es lo que más se conoce en la historia humana. Muchas de estas revoluciones han enarbolado banderas idealistas, altruistas, pero han dejado tendaladas de cadáveres, de mártires de todo tipo que sacrificaron sus vidas en aras de una utopía que al final aprovecharon los que quedaron vivos y que quizás ni se expusieron.

Toda una revolución

La nueva entrega de la saga Assassin’s Creed , del editor de videojuegos francés Ubisoft, cuyas ventas se elevan a 80 millones de ejemplares en el mundo, transporta al jugador a la Revolución Francesa.

Novela en inglés aborda la Nicaragua de los 80

«Night of the Jaguar» una historia de suspenso que transcurre durante la sangrienta guerra civil de Nicaragua y la posterior batalla entre sandinistas y «contras» apoyados por Estados Unidos.

La revolución de los paraguas

A las protestas masivas que está realizando la población de Hong Kong, encabezadas por los estudiantes, los periodistas y los mismos manifestantes las han denominado revolución de los paraguas.

Tecnología y transformación social

Cotidianamente se observa el avance en la utilización de instrumentos tecnológicos y la sustitución de objetos tenidos hasta hoy como necesarios en el desarrollo de la vida individual y colectiva. Pero más delicado aún, se observa el desplazamiento del propio ser humano por los objetos tecnológicos, provocando así una profunda inversión entre el fin y los medios, tal como lo señalara Hegel a comienzos del siglo XIX ante las consecuencias derivadas de la revolución industrial.

“¿Por qué tuvimos miedo?”

Los románticos e idealistas de la revolución de los años ochenta se reunieron para hablar de ella, pero no para amarla, como se esperaría, sino para cuestionarse ellos mismos por qué se traicionó esa oportunidad de cambio que costó sangre y dolor a los nicaragüenses.

La fábula del 19 de julio

La revolución sandinista fue nuestra gran oportunidad histórica, pero sus dirigentes resultaron inferiores a la tarea de conducirla con éxito. Los heroicos “comandantes” pronto cambiaron su mística por la soberbia y la opulencia del poder. El FSLN en vez de constituirse en un partido democrático, impuso aquella consigna que apelaba al encefalograma plano, clásica de las dictaduras comunistas: “¡Dirección Nacional: Ordene!”.

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