La nueva entrega de la saga Assassins Creed , del editor de videojuegos francés Ubisoft, cuyas ventas se elevan a 80 millones de ejemplares en el mundo, transporta al jugador a la Revolución Francesa.
Esta saga, cuyo primer capítulo salió en 2007, ya había revisado a su manera la época de las Cruzadas, el Renacimiento italiano, el siglo XVIII americano y la edad de oro de la piratería.
El nuevo episodio de este juego salió a la venta el jueves en Europa en las últimas consolas Playstation 4 y Xbox One, así como en PC.
A través de Arno Dorian, se trata de revivir el período que va de 1789 a 1794, comenzando por la convocatoria de los Estados Generales en Versalles.
A partir de los grandes acontecimientos, Ubisoft se dedica nuevamente a contar la guerra entre dos sociedades secretas, los Templarios y los Asesinos. Los primeros quieren controlar a la Humanidad, y los segundos desean que cada uno pueda ejercer su libre arbitrio.
La aventura permite encontrar a varios personajes célebres de la época, desde el marqués de Sade hasta el conde de Mirabeau, e incluso a Napoleón Bonaparte, en situaciones a menudo divertidas.
También permite visitar libremente París a fines del siglo XVIII, con calles atestadas y salas donde a veces se escucha La Marsellesa, cuando ya existían algunos lugares conocidos en la capital francesa como la Sorbona, el Palacio de Luxemburgo y la antigua residencia de los Inválidos.
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