Estampa eterna

No me explico
cuando voy manejando
aparece el póster
más de doscientas veces!

Reminiscencias de París

Traducidas a seis lenguas
resuenan en la Gran Sala Uno de la UNESCO,
las ampulosas declaraciones de los Ministros
sobre los progresos educativos de sus países.

Travesuras del cabo Luis

Pasada la segunda guerra mundial y ya libre mi padre, estaba de vacaciones en Montelimar y venía la Semana Santa, entonces conseguí una plaza de apuntador en el turno de la madrugada, para tener algunos bollos en la Quijada, ahora Pochomil y disfrutar los días de vacaciones. Recorría con una libreta cada uno de los sitios de la f

Fuego peregrino

De los poemas de Marina Moncada: “Aunque lo más notorio —y lo que hace ver estos poemas como reflejos de un alma esperanzada— es su serena disposición a la vida y a sus cambios, la implícita convicción de que hay un propósito en vivir y en vivir cada edad; de que no hace falta pretender que los días y los años no pasan”.

Mi casa

Estaba cipote, cuando decidí Vivir en una isla solitaria. De casa me servía un caracol, un pedazo de palma era mi ropa y cocos con pescado crudo mi alimentación. Dormía en posición fetal, al fondo de mi habitación, perdido a veces entre el laberinto espiral.

El automovilista

Corría siempre en su automóvil detrás de la muerte hasta adelantarla. En otra ocasión, era ella quien seguía sus ruedas a la misma velocidad, él pudo ver por el espejo retrovisor, su sonrisa de hoyo a hoyo de las orejas, además de sus cuencas pícaras, chispeantes.

Amor marino

Vi una mujer desnuda en el mar que me llamaba; me sumergí para llegar a su lado. Acarició mi rostro con ternura; extasiado correspondí de igual manera, y nos fundimos en un abrazo fuerte como dos locos amantes.

Desdoblamiento en la ciudad hormigueante

Pasó hoy que vivencié un desdoblamiento. Eso que los psiquiatras, que ni siquiera conocen en sus carnes el tremor, llaman académicamente “disociación”. Un sentirse ni dentro ni fuera de uno mismo. Un no sentirse, perderse como a la deriva de un vómito galáctico.

Pasito pasito

Pasito pasito,
—dijo el cangrejo—
¡Ya llegaré a la roca!

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