Traducidas a seis lenguas
resuenan en la Gran Sala Uno de la UNESCO,
las ampulosas declaraciones de los Ministros
sobre los progresos educativos de sus países.
Sus discursos serán, al día siguiente, los titulares de los diarios
en sus naciones de origen.
Pero yo os aseguro, señores delegados:
No es aquí donde la educación se hace carne
sino allá,
en la rústica escuelita
de Nandayosi o Bilwaskarma.
Ahí,
la humilde maestra rural
—a veces sin libros ni cuadernos—
libra su batalla cotidiana
y hace realidad el dicho de Martí:
“La enseñanza es una obra de infinito amor”.
II
Djibouti, Islas Cook y Kiribati
ingresan a la UNESCO.
Sus banderas,
de vistosos colores,
son colocadas en el proscenio
por sus Ministros de Educación.
Al saludar a la concurrencia,
el delegado de Kiribati
—visiblemente incómodo
en su ajustado traje occidental—
muestra sus acusados rasgos indígenas
del Pacífico Sur.
Cuando le llega el turno
al delegado de las Islas Cook,
pienso en Joaquín Pasos,
quien sin salir de Granada, Nicaragua,
viajó con el Capitán Cook
por aquellas islas
tan lejanas y, a la vez, cercanas
por el imaginario viaje de Joaquín.
III
Los honorables delegados
—solemnemente—
depositan sus votos
en la urna de cristal.
Uno a uno,
ciento sesenta y un Estados Miembros,
eligen el nuevo Consejo Ejecutivo de la UNESCO.
Anwar Ibrahim, de Malasia,
—Presidente de la Conferencia General—
va llamando a los países
en riguroso orden alfabético:
Afganistán, Albania, Angola, Antigua y Barbuda…
—la lista parece interminable—
hasta que oigo: Zaire, Zambia, Zimbawe.
Concluye la elección.
Ahora comienza el recuento de los votos
por el grupo escrutador.
Luego se produce el gran anuncio:
¡Nicaragua gana un puesto en el Consejo Ejecutivo!
¡En la primera vuelta, una gran mayoría
da su voto
por la heroica tierra de Darío y de Sandino…!
IV
La Comisión tres
de la Conferencia General,
discute los temas científicos.
Con los audífonos
aplastándome las orejas
sigo, atento, el debate.
Se habla de la “tecnología de punta”
y del “desarrollo sostenido”
—“sostenible”, corregimos los defensores de la lengua—.
Pero, cuando escucho
al delegado de Alemania
referirse a la “física hiperenergética”
y al doctor Allende hablar
de “la secuenciación del genoma humano”.
¡Chocho, me digo, cuánta sabiduría!
Y pienso
en mi lejana Nicaragua,
donde muchos niños
se sientan en el suelo
para escuchar las lecciones.
V
París nos recibe
con un otoño en ciernes:
transparente y tibio.
El frío está aún agazapado
y las hojas vacilan
entre la rama y el viento.
A veces llueve…
!Que grato es entonces dormir
entre el rumor
de mil gotas que golpean
acompasadamente
las pizarras de mi buhardilla!
El alba irrumpe en mi ventana
y el sol comienza a rodar sobre los viejos techos de París.
Se despereza el día:
Es hora de dejar la poesía
y consultar la agenda del Consejo Ejecutivo de la UNESCO.
VI
Convengo:
París es bello
en todas las épocas del año.
Mas sin ti,
aun este otoño extraordinario
¡casi primavera por sus tibias claridades –
me resulta gris y triste.
Con tu recuerdo a cuestas
evoco tu sonrisa
junto al Sena legendario.
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