Vi una mujer desnuda en el mar que me llamaba; me sumergí para llegar a su lado. Acarició mi rostro con ternura; extasiado correspondí de igual manera, y nos fundimos en un abrazo fuerte como dos locos amantes.
La tarde fue pasando entre
besos y palabras tiernas; sin darnos cuenta, pronto se hizo de noche. Excitados, hicimos el amor entre las rocas teniendo a la luna llena observándonos como
único testigo…
Experimenté sensaciones indescriptibles, deliciosas emociones como nunca había sentido; de pronto, recordé mi casa; la marea había bajado; le di un beso largo como despedida y salí corriendo. Se quedó llorando, la escuché cuando salía; ya estaba lejos en la playa cuando sentí dolor en la palma de mi mano derecha. Ahí estaba, una ENORME escama hundida entre mis dedos.
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