Ortega ha mantenido vivo artificialmente al partido de Alemán, y ahora le despejó el camino para que vuelva a ser la oposición consentidora que a él le gusta y, por eliminación de todos los demás, la «segunda fuerza política».
Fabián Medina
En Letra Pequeña
Cuando Daniel Ortega llama «ratas» a quienes no le son leales se está presentando como la revolución en sí mismo. Ya no es hombre: él es la revolución. Un dios mítico.
En Letra Pequeña
Este es un recuento de cinco frases que cuando las escucho como argumento en un debate, me hacen sentir pena por quien las dice.
En Letra Pequeña
Cada voto que produce el Consejo Supremo Electoral lo cobra a unos ocho dólares, un costo que casi ningún otro país tiene en América. O sea, no solo nos sirven pellejo en vez de carne, sino que nos los cobran como si fuese filete de primera.
En Letra Pequeña
Ahora resulta que un incidente en un fogón se volvió tema para hacer una redada de ciudadanos
En Letra Pequeña
¿Por qué vemos a Ortega tirando golpes a los loco? El modelo de gobierno al que aspira necesita amenazas para justificarse. Igual que Corea del Norte que vive en «estado de guerra» permanente, dice Fabián Medina en su columna En Letra Pequeña
En Letra Pequeña
En modo sarcasmo, Fabián Medina relata la historia del estudiante mexicano y su malévolo plan para desacreditar «al buen gobierno del comandate Ortega».
En Letra Pequeña
Ya estamos llegando al punto donde los ratones se dan cuenta que el queso no era gratis. A estas alturas no creo que haya quienes al menos no sospechen para dónde nos llevan. ¿Dictadura? ¡Qué exagerados!
En Letra Pequeña
Recordemos que Adolfo Hitler llegó al poder a través del voto ciudadano, según las condiciones democráticas que había en la Alemania de entonces.
En Letra Pequeña
Es que si aquí existiese un sistema mínimamente confiable, aparecerían más candidatos como la de Berta Valle, una muchacha popular, buena persona, inteligente y, no se equivoquen, es más que una cara bonita de la televisión.