MENTIRA
Decía Joseph Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler, que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Aquí en Nicaragua hay frases que se han repetido, no miles, millones de veces y se esgrimen como verdades absolutas que no admiten siquiera discusión. Son muchas. Algunas nacieron como verdades que en el camino dejaron de serlo, otras son mentiras deliberadas expuestas como verdades y, otras más, medias verdades. “Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá», insistía Goebbels. Aquí hago un somero recuento de cinco frases que cuando las escucho como argumento, me hacen sentir pena por quien las dice.
FRAUDES
Mentira 1. «Es normal que en unas elecciones, quien pierda alegue fraude». Esta frase se la he oído varias veces al presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas, y ha sido repetida hasta el cansancio por los opinadores oficialistas. No señores, hay una gran diferencia entre el malestar que pueda sentir quien pierde, y el robo descarado de votos que viene sucediendo masivamente desde 2008. El crimen no son los resultados sino el proceso viciado que lleva a esos resultados.
FERROCARRIL
Mentira 2. «Doña Violeta destruyó el ferrocarril de Nicaragua». Esta es una frase tan repetida que todo mundo la da por verdad y ya nadie la refuta. Y usted habla con los jóvenes y creen que cuando doña Violeta llegó al poder aquí funcionaba un metro como el de Nueva York o París, y que viajábamos a las ciudades en trenes como en cualquier país de Europa. Yo jamás vi un tren y mucho menos me monté en uno. Si recuerdo que había unos vagones viejos abandonados que se usaron en otras épocas y rieles tendidos en algunas vías. Comenzaba a florecer el negocio de las chatarreras. Mucha gente, primero, y el gobierno después, comenzaron arrancar los rieles para venderlos por libra. Que si eso fue correcto o no es otra discusión, pero no es cierto que aquí funcionaba un sistema de trenes para viajar por el país como aseguran muy serios algunos.
IMAGEN PAÍS
Mentira 3. «No es a Ortega al que dañan, es a Nicaragua». Esta frase se usa inmediatamente después que Daniel Ortega hace alguna de sus barbaridades. ¿Por qué hacer tanta bulla porque Daniel Ortega echó del país a unos extranjeros? Después los turistas no van a querer venir y eso perjudicará a toda Nicaragua. ¿Para qué poner denuncias internacionales de los atropellos nacionales? ¿Para qué hablar de rearmados? Todo eso perjudica la imagen país, nos dicen con frecuencia algunos que se quieren colocar como «no soy sandinista pero soy patriota». La receta es, que Ortega haga lo que quiera, pero no lo digamos para que no se sepa. ¡Ve que lindos!
SEGURIDAD
Mentira 4. «Nicaragua, el país más seguro». Y si es tan seguro: ¿Por qué Daniel Ortega camina tanta seguridad como ni el mismo Somoza uso en su tiempo? ¿Quién no ha conocido de al menos un caso cercano de alguien que haya sido robado, asaltado o violentado en el último mes, para no ir muy largo? Aquí pasan cosas muy raras, como campesinos que son llegados a sacar de sus casas por encapuchados y bombazos que estallan y matan en la montaña, sin que los voceros del gobierno digan palabra alguna sobre ello. Pero la mentira es mayor cuando a la frase de «Nicaragua, el país más seguro de Centroamérica», los funcionarios y medios oficialistas agregan «gracias a la gestión del comandante Ortega y al compañera Rosario Murillo». Si la seguridad de Nicaragua es un logro de Ortega, ¿quiere decir que antes de Ortega el país no era tan seguro como ahora? ¡Por favor!
JUSTICIA
Mentira 5. «El que no la debe no la teme». Falso. Aquí usted puede ser inocente, tener las pruebas para demostrarlo, y salir culpable en los tribunales. Y, al contrario, alguien puede ser culpable, agarrado infraganti incluso, y salir inocente. Los tribunales se han convertido en mataderos donde el régimen cobra su factura a los adversarios y premia a sus leales. La misma ley va a ser leída de una forma para los adversarios del régimen, y de otra forma para sus allegados. Aquí se ha visto como ni siquiera se recibe la denuncia contra un ladrón y al final se condena a la víctima del robo. Hemos visto como se le transforma en talco la cocaína que se tenía como prueba de culpabilidad contra alguien que el régimen quería declarar inocente. Así que la regla es: Si no es cercano al régimen, tema aunque no la deba, y por el contrario, si es uno de ellos, no la tema, aunque la deba.