EL MEXICANO
Que mexicano más malévolo. Primero fingió que corría peligro. Hábrase visto, aquí en el país más seguro de Centroamérica venir y decir que corría peligro por «algo» que ni siquiera supo explicar a sus familiares. Y todavía se esconde por un día y obliga a la buena policía del comandante Daniel Ortega a buscarlo para tranquilidad de sus familiares. Lo ubican intentando escapar de este país donde se vive bonito. Desagradecido que es. La Policía lo rescata pero en un acto inaudito, salido de su perversa cabeza, se va a meter a la cárcel de mayor seguridad de Nicaragua, El Chipote y se encierra durante 12 días, seguro para decir que aquí en Nicaragua no se respetan la leyes ni el debido proceso. Ah, ya dijimos que el tipo es de verdad malvado.
AUTOLESIONES
Sigue la novela mexicana. Para avanzar en su plan de desacreditar el buen gobierno del comandante Ortega se le ocurre golpearse con sus puños. En la cara, el pecho y la espalda. No sé cómo lo hizo pero el tipo se dio madres piñazos para dejarse la cara morateada y así llegar ante el juez. Su propósito era, vivo que es, que el público y los medios de comunicación presentes concluyeran que lo habían torturado. Si Chón, ¿quién va a creer eso? Por suerte la fiscal del caso supo aclarar a tiempo que los ojos morados eran el resultado de «autolesiones» del mexicano angustiado y arrepentido de todo el mal que estaba haciendo. Y claro, todo mundo le creyó a la fiscal porque se sabe que en este reino de amor, paz y trabajo la tortura es cosa del pasado.
CONSPIRACIÓN
Lo que pasa es que aquí hay una conspiración para desprestigiar al gobierno del comandante Ortega y la compañera Rosario Murillo. Hay que ver que dedicación y maldad ponen en ello. Fíjense que hace algún tiempo, un hombre se ahorcó con la manga de una camisa en una celda del Chipote. Yo sé, yo sé, que es una forma extraña de matarse, pero esa es la maldad, hacer cosas extrañas para que le echen la culpa a la policía del comandante. Otro hombre, seguro pagado por la CIA, se echó ácido de batería en las nalgas cuando fue detenido. ¡Como inventan maldades! Otro caso perverso: Unos muchachos simularon un mal día que militantes sandinistas, enviados por el comandante, llegaron a apalearlos y les robaron computadoras, celulares y hasta carros. ¿Cómo se va a creer eso de unas almas de Dios que todo lo que quieren es amor, paz y trabajo como dicen sus camisetas? A saber donde escondieron los carros porque nunca aparecieron, y así siguen friegue que friegue cada año, desprestigiando al comandante y su policía.
TENGAN FE
La única manera de vencer esta conspiración, que ya es mundial, es que crean lo que se les dice. No saquen sus propias conclusiones de los hechos y esperen la verdad que cada mediodía les llegará de la voz de la compañera Rosario. A veces pueden parecer mentira, y resultar difícil de creer, pero esa es la astucia del diablo. No se dejen engañar por los hechos. Crean en lo que dice la compañera Rosario, aunque a veces no lo entiendan, crean en lo que repiten lo medios del poder ciudadano aunque sepan a mentira. No piensen. Tengan fe.
DEBIDO PROCESO
Pero siguiendo con la novela, habíamos dejado al mexicano flagelándose, arrepentido por haber dudado de la santidad del presidente nicaragüense, según lo que confesó a la fiscal. Pues tan pronto pudo volvió a las andadas, y cuando el juez le conminó a aceptar su culpa, a declararse culpable de la campaña de desprestigio contra el gobierno del comandante Ortega, para dejarlo ir con la multa correspondiente, ¿qué creen que pasó? Pues, poniendo cara de universitario atemorizado y no su verdadera cara de criminal de la CIA y el imperio norteamericano ¡dijo no entender nada! Y obligó con ello al juez del comandante a mandarlo preso de nuevo. Claro, eso era la que quería para seguir con su campaña. Su cálculo siempre fue que por su culpa se violaran las leyes para luego reclamar y decir que aquí no se respeta el debido proceso. Tipo más malvado.
DERECHOS HUMANOS
Ahora seguramente va a salir diciendo que le inventaron cargos, que lo echaron preso sin atenerse a los procedimientos de ley, que lo torturaron y que se le violaron sus derechos humanos, porque ese era el plan, repito, desacreditar el buen gobierno de Nicaragua. Ojalá que cuando los organismos internacionales de derechos humanos se pronuncien sobre el tema, cuando Almagro de la OEA diga algo sobre este caso en Twitter, reconozcan que la verdadera víctima de esta conspiración internacional es solo y únicamente el comandante Ortega y su buen gobierno.