CEBO
Ya estamos llegando al punto donde los ratones se dan cuenta que el queso no era gratis. A estas alturas no creo que haya quienes al menos no sospechen para dónde nos llevan. ¿Dictadura? ¡Qué exagerados! Mirá que felices están los empresarios. ¿Hay presos políticos? ¿Vos ves acaso que en las mañanas amanecen cadáveres en La Cuesta del Plomo? Tenemos un sistema que no es perfecto, es cierto, pero va caminando. Mira la economía que bien marcha. Y los ratones alegres porque el buen hombre les puso queso. ¡Daniel, Daniel, Daniel! Y ahí estaban, comiendo agradecidos del queso regalado, cuando se soltó la guillotina de la trampa que ¡zas! los destripó por el medio. Fin de la historia.
DICTADURA
El primer gran error, tanto de quienes acusan o defienden si hay o no una dictadura en este gobierno es simplificar la definición a lo que nos dice nuestra memoria histórica: dictadura es la represión del somocismo. O entender dictadura solo como un largo tiempo en el poder. Y no es ni lo uno ni lo otro. Recordemos que la figura del dictador nació en la antigua república romana, cuando, en situaciones de peligro, el senado le otorgaba todos los poderes a un «dictador» para que resolviese el problema. El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, define dictadura así: «Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales». Así que antes de decir si este gobierno es o no es dictadura, hagamos el test: ¿Se reprimen los derechos humanos y las libertades individuales? Y más aún: ¿Se concentran todos los poderes en una sola mano o son independientes? Si camina como pato, nada como pato, y hace cuac cuac… ¿Vamos a seguir discutiendo qué es?
CÓMPLICES
Daniel Ortega no llegó solo hasta ahí. Tuvo la ayuda de muchos. Y no me refiero solo a los motorizados que salen a garrotear a quienes reclaman, ni al Ejército y a la Policía que rápidamente se alinearon. Ni a todos los poderes que controla. Ni siquiera a los partidos zancudos que le hacen los mandados. Me refiero a aquellos que callaron o fueron cómplices por conveniencia. A quienes se hicieron de la vista gorda porque «era un mal menor» cuando empezaron a aparecer banderas partidarias, primero en las instituciones de gobierno y luego en resto de poderes, la Policía y el Ejército. A los que callaron cuando salieron los primeros apaleados, a los que vieron como un «errorcito» el fraude del 2008, a quienes no le dieron importancia que Ortega y su esposa pusieran y quitaran a su gusto a alcaldes y diputados, a los que creyeron la versión oficial de los muertos, los torturados y los desaparecidos en El Chipote, porque si no confiamos en las instituciones ¿qué queda? A quienes excusaban cada síntoma dictatorial como «hecho aislado». Todos ellos llevaron a Ortega hasta ese podio donde, endiosado, decide que ya no habrá observación electoral, a contrapelo de la ley, y decide que tampoco quiere candidatos que no pueda controlar.
BOOMERAG
Puede ser que Daniel Ortega, con la sentencia de su Corte, elimine la competencia incómoda en las elecciones que lo ratificarán en noviembre próximo. Pero con ello también estará consiguiendo dos reacciones efecto boomerang que le perjudican. En primer lugar, porque ha engrandecido la figura de estos opositores. Eduardo Montealegre, el PLI (¿o antiguo PLI?) y el MRS se colocan como oposición política legítima y creíble, y por el otro se deslegitima a sí mismo como un presidente que se mantiene en el poder impidiendo que los nicaragüenses puedan escoger entre otros candidatos en unas elecciones libres.
AL TROMPÓN Y LA PATADA
Si por la víspera se saca el día, este siguiente periodo de Ortega será el del trompón y la patada. Esa es la única explicación que le encuentro yo a la decisión de desfigurar tanto unas elecciones que, si nos atenemos a las encuestas, podría ganar limpiamente por amplio margen. Sin embargo, sabe que los años que vienen serán duros. Ya no hay dinero para repartir y comprar simpatías, ni gobiernos neoliberales a los que echarles la culpa. Se tendrá que bajar de la fantasía del canal que como van las cosas parece estarse haciendo en China para ser traído por el mar. Es probable que su alianza con los empresarios entre en crisis y el contexto internacional le es cada vez más hostil. Así que estamos viendo el fin de la luna de miel. Incluso entre su partidarios de ahora. Ya se comieron el queso que creyeron era gratis, ahora paguen con este gobierno que viene.