DESPERDICIO
Para noviembre de este año, Nicaragua habrá tirado a la basura más de 1300 millones de córdobas. Si, así como si nos sobrara la plata. Como si en el país sobraran los hospitales, las medicinas y las escuelas. Como si los maestros, las enfermaras y los médicos ya no necesitaran aumentos porque la plata abunda, porque aquí se bota por camionadas. Para que se den una idea, si esta cantidad de dinero la tuviésemos en billetes de a cien córdobas, podríamos empapelar toda la ciudad de Masaya. Eso es lo que se gastara en ese circo de tres pistas que han llamado Elecciones 2016 de Nicaragua. Un desperdicio.
GATO POR LIEBRE
Y antes de que alguien vaya a pensar que yo estoy en contra de las elecciones debo aclararlo una vez más: No. Yo no estoy en contra de las elecciones. Si ese dinero se usara para que los nicaragüenses elijamos a nuestras autoridades en un ejercicio libre y transparente, pues yo diría que es dinero bien gastado. Lo que me parece desperdicio es que sirva para que un señor del que no voy a decir su nombre, haga sus juegos electorales, donde solo se permite participar a compadres hablados, escogidos precisamente por inútiles, y que aún así deben dejarlo ganar porque si no se enoja. Si ya me parece mucho dinero para unas elecciones de verdad, imagínense lo que pienso de gastar tanto para unas de mentira.
PELLEJOS
Y no vaya a creer que por ser de mentiritas, puras muecas, son más baratas que las de verdad que se hacen en otros países. Cada voto que produce el Consejo Supremo Electoral lo cobra a unos ocho dólares, un costo que casi ningún otro país tiene en América. O sea, no solo nos sirven pellejo de descarte en vez de carne, sino que nos los cobran como si fuese filete de primera.
ZANCUDOS
Ya que está prohibida la oposición, se podría ahorrar el dinero que se gasta en la crianza de zancudos. ¿Para qué? Su función era disimular pero ahora ya están claras las cosas. Si el asunto es pagarle los buenos favores con unas curules, pues deberían integrárseles como aliados en algo que podrían llamar «Nicaragua Triunfa» y así la boleta se hace más pequeña, con una sola casilla, y no hay que gastar en casas, camionetonas o propaganda para simular que son partidos de verdad. Que los Reyes, los Alemán, los César evolucionen como lo han hecho ya los Navarro y los Osorno. Eso simplifica todo, y es hasta más honesto entre toda esa podredumbre. Honestamente corrupto, claro.
MAGISTRADOS
Y si ya estuviéramos en serio en etapa de recortes, pues se debería comenzar obviamente por los señores magistrados del Consejo Supremo Electoral que se han vuelto tan inútiles como la letra P en la palabra psicología, pero ahí están cobrando sus megasalarios, disfrutando de la buena vida que se logra al pegarse al presupuesto público, solo por aparecer de vez en cuando, mudos y con cara de circunstancia, acuerpando a Roberto Rivas en la lectura de los resultados que innecesariamente leen hasta después de las votaciones. ¿Cuánto nos cuesta cada uno de esos magistrados? Les aseguro que más de una escuela al año por cada uno.
OPCIONES
«¿De qué vas a escribir tu columna del jueves?», me preguntó alguien. De las elecciones. «¿Otra vez?» Si, otra vez. Es que por creer que las elecciones son poca cosa es que llegamos a este punto y vamos rumbo a puntos peores. El derecho a elegir y ser electo, no es tema de una semana. Mucha sangre ha corrido en el mundo, en general, y en Nicaragua, en particular, para que en algún momento nosotros hayamos podido elegir libremente. Ahora nos han quitado ese derecho. Y no se trata que me disguste un Ortega o me guste un Bolaños, me caiga mal un Alemán o me caiga bien una Violeta, sino de elegir a quien la mayoría quiera, de poder cambiar al gobernante, porque prefiero equivocarme escogiendo al «incorrecto» a que sean otros quienes decidan lo que es «correcto» para mí. Prefiero que las discrepancias se diriman en las urnas, en unas elecciones, que a balazos, tal como sucede cuando alguien decide que ya los ciudadanos no tienen nada que elegir.