En Letra Pequeña

Es bien fácil entender que después de la muerte de Hugo Chávez, Venezuela ya no será la misma. Y, querámoslo o no, sin una Venezuela como la de Chávez, Nicaragua no puede seguir siendo la misma. Es matemática de primer grado. La muerte de Chávez marca el inicio de un tiempo de cambios en Latinoamérica, para bien o para mal. Poco convincentes resultan los vehementes discursos de los líderes chavistas de que el proyecto seguirá incólume aun sin Chávez, y, menos creíbles aún, los de aquellos que desde Nicaragua piensan que podrán seguir manteniendo la misma relación política-financiera con quienes queden en el poder en Venezuela. A Chávez se le asocia principalmente a dinero, y dudo que alguien en Venezuela pueda ahora disponer de la plata pública como lo hacía Chávez. Poder y dinero. Y eso debería servir para que aquellos que organizaron su existir con ese dinero vayan poniendo su barba en remojo.

En Letra Pequeña

¿Quién está matando a las mujeres de Nicaragua? Es una epidemia, si nos atenemos a las noticias y las estadísticas. No solo las mata, hay saña. Una niña de 16 años asesinada a machetazos por su excónyuge, ¡un hombre de 56 con quien ya tenía una niña de dos años! Otra mujer muerta por estrangulamiento y luego abierta a tajos en su vientre para comprobar un embarazo.

En Letra Pequeña

Si las elecciones municipales llegan tal cual estamos, yo no voy a votar. Dejó de tener sentido. Así como están las cosas, Roberto Rivas y su grupo pueden anunciar desde ahora los resultados de noviembre. ¿A cómo la va a llevar marchante? ¿De 60, 80 o 100 por ciento la quiere? Y no me vengan con el cuento de que no votar favorece al orteguismo, porque hasta ahora nadie me ha demostrado que votar con este Consejo Supremo Electoral tenga alguna utilidad si ni siquiera toman en cuenta los votos.

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