El destierro y la dignidad humana

La solidaridad no alivia seguramente las dramáticas condiciones personales y familiares de los desterrados, pero peor sería su situación si no fuese por esa fuerza espiritual tan poderosa y confortante.

Los sueños que soñamos

En otros lugares a los herejes les llaman golpistas y traidores, igual para perseguirlos, encarcelarlos, desterrarlos y confiscarlos. Quizás el sueño de la esperanza pronto rime con aquella canción que dice: “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay, Dios!”

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