Un total de 10 funcionarios del Servicio Civil y del Servicio Exterior de Estados Unidos fueron los encargados de la “Operación Nicas Bienvenidos”, la cual permitía ver en libertad a 222 presos políticos del régimen de Daniel Ortega, así lo revelaron a través de una extensa crónica y fotografías publicadas por la Association American Foreign Service.
“Justo antes del despegue desde una base naval en Norfolk, Virginia, a última hora del 8 de febrero de 2023, el equipo conoció su misión completa», describe la crónica. «Sonaba más a Hollywood». El avión saldría de la Estación Naval de Norfolk financiado por USAID y aterrizaría en Managua. «Llenarían el avión con unos 200 prisioneros políticos sacados horas antes de sus celdas y los llevarían a Estados Unidos, todo en cuestión de horas”, subraya el relato.
Según los detalles de la publicación, la misión encargada a los funcionarios no era secreta y sabían que en sus manos estaba la libertad de 222 personas.

“Muchos presos políticos habían pasado años tras las rejas. El plan para liberarlos surgió en cuestión de días, después de largos meses de diplomacia encubierta. Llegó a buen término el 29 de enero, cuando el ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Denis Moncada, le planteó una pregunta inesperada al entonces embajador Kevin Sullivan, quien había encabezado la Embajada de Estados Unidos en Managua desde 2018: —¿Aceptaría Estados Unidos a todos los presos políticos de Nicaragua?”, preguntó.
Fue el exembajador Sullivan quien abordó un avión con destino a Washington para impulsar la respuesta interinstitucional, confiando a la encargada de negocios Carla Fleharty y a un pequeño equipo de la embajada la tarea de lograr un acuerdo con el régimen sobre la logística, los plazos y la garantía de que solo los prisioneros que consintieran libremente saldrían hacia Estados Unidos.
El relato detalla que las negociaciones con el régimen fueron difíciles hasta el último minuto, cuando el embajador superó un importante desacuerdo que había amenazado con descarrilar toda la operación. Una vez terminada esa llamada telefónica, la Operación Nicas Bienvenidos estaba en marcha.

“Mientras el avión volaba de Norfolk a Nicaragua, un equipo de la Embajada se reunió en Managua. La encargado de Negocios Fleharty, el jefe adjunto de Misión interino Ryan Reid, la oficial de Información Gaby Canavati, la jefa Consular interina Katie Jonas, el oficial de Seguridad Regional interino Will LaChance y el teniente coronel agregado de Defensa Dennis Rhoan se subieron a una camioneta todoterreno, portando un gran caja de plástico llena con más de 220 pasaportes nicaragüenses recién impresados. Para los prisioneros sin pasaporte previo, el régimen había sustituido fotografías policiales”.
Desconcierto
El 9 de febrero de 2023, el equipo de la Embajada se reunió con sus contactos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua en el aeropuerto de Managua después de la medianoche.
Al llegar a la pista del lado militar de las instalaciones, el equipo de liberación vio a policías vestidos con pasamontañas y empuñando armas automáticas.
“De la oscuridad surgió el rugido de una docena de autobuses de fabricación rusa. Las ventanas estaban cubiertas con mantas o papel, pero los diplomáticos podían ver los perfiles de los pasajeros: con las manos esposadas y la cabeza gacha. “Ese fue el momento en que fue real”, describen.

A los presos políticos no se les dijo hacia dónde se dirigían, varios de ellos concluyeron que “iban a una audiencia judicial o a otra prisión. Al ver el avión, otros pensaron que se dirigía a Cuba o Venezuela. Algunos estaban aterrorizados de que estuvieran a punto de ser ejecutados. «Parecían no tener idea de lo que estaba pasando», dijo Reid. “Se bajaban del autobús y se les podía ver procesando el avión, sabiendo que se iban, pero sin saber exactamente qué estaba pasando”.
El encargado de Negocios Fleharty saludó a cada persona cuando bajaron del autobús y les explicó la operación.
“Varios prisioneros se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo al vislumbrar a Hegerle y a la ex subjefa de misión Marta Youth (ahora subsecretaria adjunta principal de la Oficina de Población, Refugiados y Migración), al exjefe de economía Bill Muntean (2015-2018) y a otros», agrega.
Gritos de libertad
Dos horas y media fue el tiempo que se llevó para que todos los presos políticos bajaran de los buses rusos del régimen y que subieran al avión de la operación.
El equipo de la Embajada observó en silencio. Canavati sacó un celular para grabar el momento.

“Ahí va”, dijo mientras filmaba el avión ascendiendo hacia el cielo cada vez más brillante. «Dios bendiga América. Dentro de la cabaña, los nicaragüenses recién liberados entonaron el himno nacional. Se escuchó un coro de cánticos que ensalzaban las ciudades de Nicaragua: ¡Viva, Nicaragua Libre! ¡Viva Managua! ¡Viva Masaya! ¡Viva Chinandega!”
“Hegerle utilizó el intercomunicador del avión para prever lo que sucedería después del aterrizaje. Los pasajeros compartieron bolígrafos y comenzaron a completar el primero de muchos formularios que verían en los próximos días”, según detalles de la publicación.
El equipo fue honesto acerca de las incógnitas, pero les aseguró que el Gobierno de Estados Unidos estaba comprometido a reunir a las familias.
«Al aterrizar en Dulles (Washington DC), los presos políticos liberados eran celebridades. El embajador Sullivan los recibió en la pista. Un helicóptero de los medios de comunicación sobrevoló cerca para cubrir en vivo. Familias, amigos y la diáspora se reunieron más allá de las puertas corredizas del aeropuerto, sosteniendo banderas azules y blanco de Nicaragua», subrayan.