En Nicaragua el trabajo pastoral de sacerdotes es imprescindible para tener cobertura en la mayoría del territorio nacional y mantener activa en la fe a la población, sin embargo, la persecución contra la Iglesia y el destierro de religiosos ha dejado desprotegidas y sin guías pastorales a muchas comunidades.
La investigadora de temas religiosos, Martha Patricia Molina, reveló a LA PRENSA que son 176 religiosas y religiosos los que han sido obligados a no ejercer su ministerio en Nicaragua.
Uno de los sacerdotes desterrados por el régimen Ortega-Murillo conversó con LA PRENSA y relató que mientras trabajaba en su ministerio sacerdotal dentro de Nicaragua atendía a más de 20 comunidades en la zona Centro-Norte del país.
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Para el religioso, la amenaza del régimen en contra de la Iglesia católica es cada día más letal, “porque a diario hay amenazas para los sacerdotes, no sabemos qué puede pasar el día siguiente”, agregó, mientras recordaba el trabajo que realizaba en una zona en la que contaba aproximadamente unas cuatro mil personas.
“Aunque la evangelización no se detiene en las comunidades, cada día hay más adversidades con las que mis colegas luchan dentro de Nicaragua para cubrir sus misiones pastorales. Los permisos son difíciles de conseguir en actividades religiosas, antes llegábamos al feligrés con las procesiones para atraerlos a la iglesia, ahora tienen que quedarse en los templos”, explica.
Además de las limitaciones mencionadas, parroquias que antes tenían más de dos sacerdotes lograban cubrir zonas pastorales alejadas, actualmente algunas solo cuentan con un cura que cubre quizá más de 5 comunidades fuera del perímetro parroquial.
El sacerdote en el exilio relató que junto a sus fieles atendían las necesidades en los hospitales, la asistencia espiritual y material mantenía la fe viva, “todo eso lo coordinábamos con los hermanos, los consejos pastorales y pastorales de nuestras Diócesis”.
Vasta experiencia
Desde el año 2018 hasta el 2023 la Iglesia católica ha soportado 738 ataques en su contra. Solamente en el año 2023 se realizaron 273 agresiones.
Para la investigadora Martha Patricia Molina el impacto del destierro para la Iglesia católica es fuerte, pero es importante destacar el doble esfuerzo que hacen las Diócesis y parroquias para no dejar desprotegidas algunas áreas de evangelización.
“Lo importante es que la Iglesia católica es una institución seria y con vasta experiencia frente a las adversidades y tiene sus métodos para avanzar, todo puede suceder, menos que se deje de evangelizar”, reflexiona.
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Las vocaciones religiosas no han mermado, a pesar de que los nuevos aspirantes a sacerdotes conocen que el trabajo pastoral que les tocará realizar no será fácil y además será peligroso mientras el régimen orteguista continúe presente en Nicaragua.
La dictadura mantiene secuestrado a monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, quien tenía un trabajo pastoral fuerte dentro de la Iglesia y es la zona que más ha sido afectada con el destierro de sacerdotes.
“Podemos calificar este año último como el de más ataques en contra de la Iglesia católica, en el quinquenio reciente”, puntualizó Molina.