El derecho de retornar  

Todas las personas que han sido expulsadas directa o indirectamente de Nicaragua por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo también deberían reclamar expresamente su derecho de retornar al país, y apelar ante los organismos de derecho internacional y los gobiernos amigos, como el de EE. UU., para que respalden su derecho a retornar a la patria amada de la que nunca debieron ser echados…

Tres años después del “vuelo de la libertad”

La condena a la apatridia de los 222 exprisioneros políticos —y a 94 personas más— mediante decreto de la dictadura, y a muchos otros nicaragüenses por las vías de hecho al impedirles regresar a su país o negarles la renovación de sus pasaportes, constituye un abominable crimen de lesa humanidad.

24,455 días de tiranía

Nunca han faltado cubanos en el combate a la tiranía, ciudadanos dispuestos a dar su vida por recobrar la libertad aun sin haberla disfrutado nunca, como les sucede a esos centenares de jóvenes encarcelados por reclamar sus derechos y que nacieron décadas después que la familia Castro tomo el poder.

Destierro y exilio 

Los latinoamericanos en general hemos padecido del exilio de manera crónica, la realidad política de muchos de nuestros países ha determinado que a través de más de 200 años de vida republicana el exilio haya sido la única vía para salvar la vida o evitar la crueldad del encierro, cuando un déspota llega al poder y busca perpetuarse.

Los Ortega-Murillo son los culpables 

Los Ortega-Murillo, son los únicos responsables de la tragedia que pueda sobrevenir en Nicaragua. Imagínense ustedes, mis lectores, que solo tiene comparación con la del dictador ecuatoriano Gabriel García Moreno (1821-1875) que gobernó ese país suramericano hace más de 100 años.

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