Derecho internacional y contrarreforma constitucional

La contrarreforma constitucional presentada por Ortega, con el objetivo de concentrar más poder y perpetuarse en el mismo, ha sido aliñada con algunos elementos que distraen la atención y proporcionan alguna apariencia de necesidad y utilidad públicas. Me refiero al cambio de nombre de la Ley de Amparo por lo que sería una Ley llamada de Justicia Constitucional; a la creación de un Consejo Nacional de Administración y Carrera Judicial; a la regulación de la jurisdicción contencioso administrativa; y a la incorporación, en la definición constitucional de los límites territoriales, de las sentencias de la Corte Internacional de Justicia de 8 de octubre de 2007 y 19 de noviembre de 2012, sobre delimitación marítima con Honduras y Colombia respectivamente.

AmCham: Reformas no convienen

A través de un pronunciamiento, la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham) manifestó su posición con respecto a las reformas constitucionales propuestas por el Ejecutivo, concluyendo que estas no le convienen al país y que «podrían causar una grave e innecesaria incertudumbre».

Rechazan devoción legal a la tierra

Representantes religiosos del país advirtieron del peligro que representa que se incluya en las reformas a la Constitución Política de la República, un artículo en el cual se describe a la tierra como “Gran Madre”.

Constitución esotérica

Quizás la sorpresa más grande que nos trae el proyecto “desmembración constitucional” ha sido develada en todo su alcance por la Alianza Evangélica, única organización independiente que ha sido consultada hasta el momento y que no ha llegado a cantar en el coro de las reformas constitucionales hechas a la medida para la perpetuación en el poder de la familia Ortega-Murillo.

Ortega nostálgico por Constitución de 1987

Una contrapropuesta a las reformas de la Constitución Política de 1995 es lo que se está viendo con el actual proyecto de reformas a la Constitución Política de Nicaragua, según el abogado constitucionalista Oscar Castillo, quien cree que así se deja en evidencia que el presidente inconstitucional Daniel Ortega tiene “nostalgia” de los poderes casi omnímodos que la Constitución de 1987 le otorgaba.

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