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La Alianza Evangélica estima que al describir la tierra como: “Gran Madre”, “Madre Tierra”, que además debe ser venerada, el Gobierno hace referencia a la deidad incaica “Pachamama” o “Mama Pacha”, adorada por los pueblos indígenas de los Andes Centrales de América del Sur en medio de cultos y sacrificios de sangre.
Según estos “Pachamama” es equivalente a “Astarot”, “diosa de la fertilidad, esposa de Baal, divinidad cananea enemiga del Dios de la Biblia”.
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Elízabeth Romero
Representantes religiosos del país advirtieron del peligro que representa que se incluya en las reformas a la Constitución Política de la República, un artículo en el cual se describe a la tierra como “Gran Madre”.
“Los nicaragüenses tienen derecho de habitar en un ambiente saludable. El bien común supremo y universal, condición para todos los demás bienes es la misma tierra, que es nuestra Gran Madre, esta debe ser amada, cuidada, regenerada y venerada”, dice en parte el artículo que pretende incluir en las reformas constitucionales el presidente inconstitucional Daniel Ortega.
Monseñor Silvio Fonseca, vicario de Familia, consideró que es peligroso introducir estos conceptos y dejarlos con rango constitucional, pues se trata de una manipulación de la enseñanza religiosa. Fonseca se mostró confiado en que los obispos analicen esas preocupaciones.
Recordó que la Biblia condena toda divinización al igual que la Iglesia a través del Catecismo católico numeral 21, 16, condena todo lo que es magia y hechicería. “Eso sería una ofensa y un pecado gravísimo para la fe implementar estos cultos que son propios de la gente que cree en esoterismo y superstición”, indicó Fonseca.
Para el representante católico significará un retroceso de la historia, que en un mundo globalizado y civilizado pretenden incluir estas creencias.
El reverendo Saturnino Cerrato, presidente de las Asambleas de Dios, refirió que jamás estarán de acuerdo con esa propuesta, y no solo están en contra que se le llame a la tierra la Gran Madre, sino que se establezca en la Constitución que se le venere. El problema, según Cerrato, es el hecho de que sea el Gobierno el que pretende establecer por ley esta veneración por representar a la nación, es el gobierno de Ortega el que maldice a la nación.
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