Pero, me he encontrado en la práctica profesional con mujeres que han sido violadas y física y emocionalmente lo sufren como tal, pero que racionalmente no lo ven de esa manera porque han logrado “excusar” a sus victimarios, con ideas como “es hombre y estaba excitado, y vos sabés, ¿Cómo se iba a detener?”, “es que era mi novio” o el típico “es que yo dije que no, pero ya estábamos en eso, y pues, tampoco es que pelee mucho”. Ideas que están arraigadas en la mente de las personas porque se cree de que un violador es un extraño que te agarra en un callejón oscuro y a punta de cuchillo y fuerza física te penetra. Y en realidad, la mayoría de los violadores son personas que la víctima conoce, familiares, amigos, parejas o vecinos.