Disfruta al máximo cada etapa de su vida: estar con su familia, con sus amigos y su trabajo. Thallía Beverly Dixon Martínez tiene 44 años y, desde hace tres meses, es la directora del Programa de Educación Inclusiva de Los Pipitos.
“Estuve ocho años trabajando aquí, luego me di unas vacaciones por cinco años y ahora regresé”, cuenta esta mujer de habla elocuente y originaría de Corn Island.
Comenzó atendiendo a los padres que tenían, por primera vez, un hijo con capacidades diferentes, después laboró como coordinadora de un proyecto que trabajaba con el tema de educación y jóvenes. “Todo lo que hago en mi trabajo me motiva a seguir adelante”.
Dixon entró a estudiar sicología en la Universidad Centroamericana en 1987. Actualmente está sacando una maestría en Ciencias de la Educación con mención en Didáctica en la Universidad Evangélica de Nicaragua.
TRABAJANDO PARA EDUCAR
Para Thallía la educación es un tema que siempre tiene que estar en agenda. “Considero que es un elemento fundamental para el desarrollo humano y por ende para el desarrollo de la sociedad. Así como he podido contribuir, también he aprendido de las experiencias de los padres, como las de sus hijos. Mi trabajo me emociona, me gusta”, expresa.
Uno de los grandes sueños y desafíos que ella se ha planteado es continuar trabajando para que la educación inclusiva en Nicaragua realmente sea una realidad en todos los niveles, tanto universitario, como en primaria y secundaria.
“Siempre estoy empujando a mis hijos, les estoy diciendo que uno alcanza cosas buenas, pero tenemos que hacer un esfuerzo para alcanzar cosas mejores”, finaliza.
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