Por Auxiliadora Rosales
La piel seca es una condición de alta prevalencia en la población general, se caracteriza por una piel áspera, descamativa y habitualmente pruriginosa.
Los dermatólogos llaman a este trastorno cutáneo: xerosis y “consiste en la modificación estructural del estrato córneo, su contenido en agua y un defecto en la diferenciación de las células de la piel”, precisa la doctora Tania Iris Aráuz Tinoco, dermatóloga de la clínica Piel de Ángel.
Explica que la piel seca, sin embargo, no corresponde necesariamente a una piel enferma, puede ser consecuencia de factores ambientales predisponentes o ser secundaria, por ejemplo, al exceso de lavado empleando agua, piel senil o factores de la edad.
“La xerosis cutánea causa un doble problema a muchas personas de todas las edades, por un lado produce un efecto estético visual y táctil desagradable y por otro origina prurito, (picor) que puede llegar a ser muy intenso”, señala la dermatóloga.
Explica que la piel con xerosis es un trastorno que se origina porque ha perdido su capacidad de retener suficiente cantidad de agua, por lo que se presenta con un aspecto descamativo y pierde su característica principal: la elasticidad.

“Esta pérdida de retención de agua es lo que puede dar a entender a muchas personas que beber mucha agua podría darle a la piel aquello que ha perdido, pero esto no es así. No es cierto que beber más agua de la que el cuerpo pide sea beneficioso para la piel, ya que el agua que se bebe se elimina por la orina y nunca va a la dermis”.
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