La violación es considerada el crimen menos denunciado en el mundo. En parte por la vergüenza, ya que muchas veces las víctimas son amenazadas por sus agresores, también por el miedo a la victimización de la que son objeto por parte de los sistemas judiciales y la sociedad en general que tiende a culparlas, en algunos casos, de lo que les pasó.
Pero, me he encontrado en la práctica profesional con mujeres que han sido violadas y física y emocionalmente lo sufren como tal, pero que racionalmente no lo ven de esa manera porque han logrado “excusar” a sus victimarios, con ideas como “es hombre y estaba excitado, y vos sabés, ¿Cómo se iba a detener?”, “es que era mi novio” o el típico “es que yo dije que no, pero ya estábamos en eso, y pues, tampoco es que pelee mucho”. Ideas que están arraigadas en la mente de las personas porque se cree de que un violador es un extraño que te agarra en un callejón oscuro y a punta de cuchillo y fuerza física te penetra. Y en realidad, la mayoría de los violadores son personas que la víctima conoce, familiares, amigos, parejas o vecinos.
Hay varias definiciones de violación, pero las Naciones Unidas lo definen como “tener relaciones sexuales sin consentimiento válido”. Este asunto del consentimiento es el que más genera debate. ¿Si dije que no, pero bajito, es que consentí? ¿Y si no peleé, consentí? ¿Y si lo dejé tocarme, pero no quería nada más, consentí? ¿Y si es mi novio o marido, puede haber no consentimiento? Para evitar confusiones con respecto al consentimiento, aclaro:
1.— Aunque el consentimiento no siempre sea necesario (se supone por el contexto o la relación con la otra persona), la falta de objeción no siempre supone consentimiento.
2.— El consentimiento se puede retirar en cualquier momento durante la interacción sexual. Todo lo que suceda después de ello constituye violación.
3.— Una persona dormida, intoxicada, o de alguna manera incapacitada mental o físicamente, cualquier interacción sexual se considera una violación por la obvia incapacidad de la persona de expresar su consentimiento.
4.— Si la víctima es menor de edad no puede dar consentimiento válido y por tanto, cualquier relación sexual que tenga con una persona mayor debe ser considerada violación.
5.— La coacción —que incluye el abuso de poder, el chantaje, el uso real de la fuerza física, la amenaza o la violencia en contra de la víctima o de las personas cercanas a la víctima— convierte cualquier relación sexual en violación porque el consentimiento se vuelve inválido ante este hecho.
Es impresionante la falta de atención psicológica para estas víctimas. Llegan años después, preocupadas porque algo pasa con su sexualidad, su capacidad de amar, de tener hijos, de sentir placer. Y es que la violación es a la sexualidad.
Y yo pregunto ¿vos creés que podés caerte de un cuarto piso, sobrevivir y seguir con tu vida como si nada? Pues lo mismo con la violación. Toda forma de abuso destruye vidas, y la violación, como una forma especialmente violenta de abuso sexual, es de las más devastadoras para las sobrevivientes.
Las sigo invitando a enviarme sus dudas, consultas o sugerencias a [email protected] que yo seguiré leyendo y contestando cada una de ellas. También pueden dejar sus comentarios en mi blog www.tusexosentido.com y seguirme en mi página de Facebook.
*La autora es terapeuta sexual y de parejas.
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