Quien vive en paz, no jode a los demás 

La paz interior, cultivada como virtud cívica, no es una opción, sino la condición necesaria para la existencia de una deliberación pública basada en el respeto y no en la proyección agresiva del propio malestar.

Ortega, el fascista que grita ¡fascismo!

Ortega ha convertido el discurso en una trampa. Ha hecho de la palabra “fascista” un grillete simbólico. Su uso reiterado no es ingenuidad: es cálculo. Es una forma de marcar a quienes se niegan a celebrar su mentira. Es una manera de blindarse con etiquetas mientras desfigura la realidad.

¿Villana o víctima?

Lo cierto es que como mujer agradezco a Disney que lo explique, nos lo debía después de demonizar a todas las mujeres convirtiéndolas en brujas malvadas y sin escrúpulos.

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