Una vez más los expertos señalan que Nicaragua debe invertir en educación de calidad si quiere salir de la pobreza.
Una vez más los expertos señalan que Nicaragua debe invertir en educación de calidad si quiere salir de la pobreza.
Así como en el cuento de Peter Pan existe un “País de Nunca Jamás” donde los niños son siempre niños, o sea que nunca llegan a la adultez, en Nicaragua existe una ley similar, la mal llamada Ley de Concertación Tributaria (LCT).
En los últimos días fallecieron dos altos funcionarios del Estado, el presidente de la Contraloría, doctor Guillermo Argüello Poessy, y la magistrada de la Corte Suprema de Justicia, doctora Ligia Molina.
Una vez más se discute en la Asamblea Nacional reformar la Ley de Identificación Ciudadana para prorrogar la vigencia de las cédulas que el Consejo Supremo Electoral (CSE) comenzó a entregar a mediados de la década de los noventa.
Lo hicieron una vez más. El Gobierno y la empresa HKND organizaron ayer, por tercera vez, una serie de presentaciones que duraron todo el día, pero se las arreglaron para no decir nada nuevo.
Para que un país salga de la pobreza, la sociedad, liderada por la clase política, que es la que se encarga de administrar los asuntos del Estado, debe identificar los nichos en los que puede tener ventajas comparativas para desarrollar un alto potencial económico.
Anoche en el Senado de los Estados Unidos los Demócratas lograron detener la aprobación de una ley que permitiría la construcción de un oleoducto desde las arenas petrolíferas de Canadá hasta las refinerías de Texas.
Si hay algo en lo que se especializan los gobernantes populistas como los que sufre Nicaragua actualmente es en ofrecer pócimas mágicas a las multitudes empobrecidas con las promesas de resolverles todos sus problemas.
Organizar partidos políticos y participar en ellos es un derecho básico de los ciudadanos. Es normal, entonces, que surjan partidos y que algunos perduren mientras otros desaparecen. Lo anormal es que haya una desmedida cantidad de partidos, sobre todo cuando en su mayor parte no llenan los requisitos políticos y legales indispensables.
Elízabeth Romero cuenta con todo el respaldo de LA PRENSA y su caso será denunciado también ante los organismos internacionales correspondientes.