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A partir de este segundo semestre Nicaragua recibirá un grupo de efectivos militares, naves y aeronaves procedentes de la República Popular de China. El objetivo es realizar ejercicios militares, intercambios y operaciones de asistencia humanitaria. Así lo ordenaron Daniel Ortega y Rosario Murillo el 29 de mayo. Analistas en temas de seguridad y exfuncionarios estatales criticaron la falta de información del Estado sobre este ingreso en particular. Calificaron la decisión como opaca.
La autorización se puede leer en el decreto presidencial n.º 05-2026, publicado en el diario oficial La Gaceta. El Legislativo lo autorizó sin objeciones. Además del ingreso de militares chinos, se permitirá el ingreso de militares estadounidenses, rusos (180), cubanos (50), venezolanos (180) y también de México (50).
La orden estatal no menciona el número específico de los militares chinos, cuya única mención es en el primer artículo del decreto, cuando se autoriza el ingreso de los militares de todas estas nacionalidades de manera general.
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Tampoco aparece detallado los enviados de Estados Unidos y de los vecinos centroamericanos. Pero, a diferencia de los otros, el caso de los chinos sí genera inquietud entre los especialistas. La razón es que los norteamericanos comparten experiencias dos veces al año de este tipo, mientras los asiáticos sería la primera vez que ingresan a territorio nicaragüense, desde que el régimen reanudó relaciones con el gigante asiático a finales de 2021.

“Se autoriza el tránsito o estacionamiento en el territorio nacional de efectivos militares, naves y aeronaves de las fuerzas armadas de la Federación de Rusia, República Popular de China, Estados Unidos Mexicanos, República Bolivariana de Venezuela, República de Cuba, Estados Unidos de América y las Fuerzas Armadas y Ejércitos de la Conferencia de las Fuerzas Armadas Centroamericanas (CFAC)”, se lee en el decreto presidencial.
En el caso de los militares rusos, se cita que trabajarán con distintas unidades del Ejército de Nicaragua como una que se llama «Comandante William Joaquín Ramírez Solórzano», la Fuerza Aérea y la Naval, así como el Comando de Operaciones Especiales «General Pedro Altamirano» y el Cuerpo de Transmisiones «Blanca Estela Arauz Pineda».
Autorización de ingreso a chinos: “Grave, opaca y peligrosa”
Para el politólogo y exsecretario general del Ministerio de Defensa, Félix Maradiaga, la autorización del ingreso de efectivos chinos a Nicaragua es “grave, opaca y peligrosa”. Maradiaga dice que, al no explicar cuántos militares podrían ingresar, qué tipo de naves o aeronaves participarían, bajo qué misión, en qué fechas o con qué límites, es “falta de transparencia” y que esto en materia de seguridad nacional “no es un detalle: es una amenaza” e incluso una provocación hacia Estados Unidos.
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“Es una provocación calculada, pero también una provocación cobarde. Ortega sabe que, aun con apoyo ruso o chino, el Ejército de Nicaragua es militarmente insignificante frente a Estados Unidos, la superpotencia militar más poderosa del mundo. Por eso no busca una confrontación real; busca enviar señales políticas, elevar su valor como peón geopolítico y mostrarse útil ante Rusia y China”, expone el politólogo.

Un exfuncionario del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) de Nicaragua, que pidió el anonimato, ve el misterio del ingreso de los efectivos militares chinos a territorio nicaragüense como una “situación totalmente anómala” y que los Ortega Murillo “pudieran estar encubriendo» algo que puede ser visto “como una amenaza a la seguridad regional”.
El exfuncionario agrega que la situación debe preocupar a los nicaragüenses, porque “podríamos estar frente a un apoyo chino directo mediante despliegue de tropas para incrementar la represión”. Cree que también es “un mensaje claro a la administración Trump” en que la dictadura le está diciendo que no les importa su doctrina de seguridad y que ellos “juegan” por sus intereses y no por los del gobierno norteamericano.
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El riesgo geopolítico de la presencia de militares chinos
En el caso de China, sí representa un riesgo para Estados Unidos, porque se ha convertido en un “competidor estratégico que discute el dominio global de la primera potencia mundial”, además de “retarla en su espacio vital definido por la Doctrina Donroe”.
“La falta de transparencia en cuanto a la cantidad, volumen y actividades a desarrollar aumenta la cantidad de ese reto en el territorio de Nicaragua e incrementa el riesgo de involucrar al país en una nueva confrontación militar como la vivida en los años noventa, que es el mayor temor de la población nicaragüense”, advirtió el exfuncionario.
Al tratarse de un intercambio con fines humanitarios —según el documento— también militares nicaragüenses saldrán del país hacia territorio ruso, mexicano, venezolano y cubano. Cada uno de esos países recibirán a 50 nacionales entre el 1 de julio y el 31 de diciembre de 2026, es decir, un total de 200.
¿Qué persigue China en Nicaragua?
A criterio del experto en temas de seguridad Javier Meléndez, la omisión de datos respecto a los intercambios militares específicamente con China puede “interpretarse como una decisión deliberada para mantener flexibilidad política y operativa sobre el tipo de intercambios que podrían desarrollarse con Pekín sin comprometerse públicamente a detalles específicos”.
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Por ahora no ve a China buscando demostrar en Centroamérica una estrategia de competencia militar directa con Estados Unidos. Resalta que aunque los chinos han dirigido cooperación, capacitación e intercambios militares en la región, el “alcance es relativamente limitado”.

“Donde realmente hay que poner atención es en otras dimensiones de la relación, relacionadas con transferencia tecnológica, infraestructura estratégica, telecomunicaciones, sistemas de vigilancia, intercambio institucional y exportación de prácticas de control estatal. Es ahí donde China ha mostrado interés y operaciones”, expone Meléndez.
El experto en seguridad apunta a prestar atención a qué tipo de cooperación está desarrollando Managua con Pekín y cómo esta “podría fortalecer capacidades tecnológicas, de vigilancia o de control político del régimen”.
Una investigación de Expediente Abierto, publicada recientemente, revela cómo China ha convertido a Nicaragua en su principal punto de apoyo estratégico en Centroamérica para desafiar la influencia de Estados Unidos en América Latina.
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César Santos, autor del informe de Expediente Abierto, explicó a LA PRENSA que la relación entre ambos países permite que el gigante asiático se beneficie estratégica y económicamente de la posición del país centroamericano, mientras el régimen Ortega-Murillo lo hace con las prácticas, recursos y tecnologías que le pueden servir “para afianzarse en el poder” a punta de “vigilancia, control social y la represión”.
China busca la expansión hacia América Latina, mientras Estados Unidos se preocupa por mantener el dominio geopolítico en la zona que ha llamado la “Gran Norteamérica”, un espacio que se extiende desde Groenlandia hasta Ecuador, que incluye a Nicaragua y que el gobierno estadounidense ha extendido a través de la Doctrina Monroe, ahora mencionada como «Doctrina Donroe» por el término acuñado a la interpretación de Donald Trump. El gobierno norteamericano busca consolidar el dominio político, comercial y militar estadounidense frente a los chinos y rusos.
Mientras tanto, ante el aislamiento internacional por los crímenes de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos, la dictadura Ortega-Murillo intenta meterse en el juego geopolítico de las potencias a través de sus relaciones con China y Rusia, dos adversarios de Estados Unidos. Busca protección para evitar rendir cuentas por sus abusos.