Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
El voraz apetito del orteguismo por el poder político y económico ha demostrado no tener límites. Y para satisfacerlo, la pareja presidencial que manda en este país y sus colaboradores no se detienen ante nada.
El filólogo y filósofo alemán del siglo pasado, Werner Jaeger (1888-1961), escribe en su obra monumental Paideia: los ideales de la cultura griega, que el primer mandamiento de la educación y la cultura de los antiguos griegos era honrar a los dioses. Que dicho sea de paso es también el primer mandamiento de las escrituras sagradas hebreas: “No tendrás dioses ajenos delante de mí”, y de la doctrina cristiana: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”.
Desde que Chávez y Ortega se abrazaron en el Teatro Nacional Rubén Darío, el 11 de septiembre de 2007, Nicaragua pasó a convertirse en una especie de finca de Venezuela. Ortega siempre se portó como un capataz, y Chávez como el patrón. Ortega iba con cierta frecuencia a Venezuela a rendir cuentas, y Chávez venía de vez en cuando, a supervisar y dar algunas órdenes. Alguien de este círculo comentaba, sin embargo, que Ortega siempre estuvo dispuesto a dar más de lo que Chávez le pedía. Incluso que Chávez sentía un poco de pena por ese comportamiento de Ortega, pues si bien es cierto necesitaba a Nicaragua como su hacienda, al menos había que guardar las apariencias. El asunto es que si Ortega no dio más, es porque Chávez, por recato tal vez, no se lo pidió. Ganas no faltaron.
La Isla de Ometepe tiene aproximadamente 40,000 habitantes y todos son afectados por el pésimo servicio de energía eléctrica, a lo que se debe sumar el boleo —que raya en el abuso— de los funcionarios de la Empresa Generadora de Ometepe Sociedad Anónima (Egomsa) y la distribuidora TSK-Melfosur Internacional, que mutuamente se señalan del desastre.
Querida Nicaragua: Como si fuera un juguetito de cuatro centavos, el señor don Daniel anuncia que el Canal va y que tendrá un costo de cuarenta mil millones de dólares, una suma estratosférica para un país tan pobre como el nuestro. Nos quedamos esperando los detalles del costosísimo Canal. Solamente dijo el señor don Daniel que está hablando con los chinos comunistas y que tienen una oficina en Hong Kong.
Pensar bien es condición indispensable para lograr el progreso. Las ideas o formas de entender las condiciones que lo favorecen tienen grandes consecuencias. Las buenas promueven prosperidad.
Cada vez que regreso a Madrid o Lima luego de varios meses me recibe en la casa un espectáculo deprimente: una pirámide de libros, paquetes, cartas, e-mails, telegramas y recados que nunca alcanzaré a leer del todo y menos a contestar, y que por muchos días me deja la mala conciencia pertinaz de haber quedado mal con mucha gente que esperaba una respuesta, una opinión, a veces una simple firma. En los años sesenta, cuando empecé a recibir cartas y libros, los leía con cuidado y respondía a todos esos corresponsales espontáneos con misivas que a veces me tomaba varias horas redactar. Un día descubrí que si quería estar al día con las cartas tendría que dejar de escribir y hasta de leer.
Son tantas y tan diversas las violaciones a la Constitución que comete el régimen, que la conclusión lógica es que estas violaciones no obedecen únicamente al propósito de evadir la ley, sino que encierran un objetivo más perverso: demostrar a la ciudadanía que pueden hacer lo que se les antoje con total impunidad. Y así fijar en la mente de la población la convicción de que nada se puede hacer ante al poder del orteguismo.
Me pidió un amigo —y le prometí que lo haría— escribir sobre la ópera Carmen , del compositor francés Georges Bizet, la cual fue puesta en escena en el Teatro Nacional Rubén Darío el martes 7 y el jueves 9 de mayo corriente, en conmemoración del Día de Europa.
Me sorprende que haya muchos sorprendidos por lo que pasó en Estelí y Ocotal. Policías que entran a tropel, allanan y capturan sin orden judicial. Se pierde de vista quién es el delincuente: si son los que llegan uniformados o son los que se llevan esposados. No se establecen cargos. Burla, escarnio. ¿Dónde está la sorpresa? Esta película, lamentablemente, ya la hemos visto varias veces. Demasiado frecuente para mi gusto. Desde hace mucho tiempo la Policía actúa así, y la mayor diferencia esta vez es que hubo una extraña orden de Daniel Ortega desautorizando el operativo y, al final, una jefa de la Policía pidiéndole disculpas a los vejados. Eso es lo que sorprende.