Patrón de hacienda
Desde que Chávez y Ortega se abrazaron en el Teatro Nacional Rubén Darío, el 11 de septiembre de 2007, Nicaragua pasó a convertirse en una especie de finca de Venezuela. Ortega siempre se portó como un capataz, y Chávez como el patrón. Ortega iba con cierta frecuencia a Venezuela a rendir cuentas, y Chávez venía de vez en cuando, a supervisar y dar algunas órdenes. Alguien de este círculo comentaba, sin embargo, que Ortega siempre estuvo dispuesto a dar más de lo que Chávez le pedía. Incluso que Chávez sentía un poco de pena por ese comportamiento de Ortega, pues si bien es cierto necesitaba a Nicaragua como su hacienda, al menos había que guardar las apariencias. El asunto es que si Ortega no dio más, es porque Chávez, por recato tal vez, no se lo pidió. Ganas no faltaron.
Juntos son dinamita
Por eso no es extraño que esa relación patrón-capataz se haya puesto tan en evidencia ayer cuando autoridades de Migración impidieron la entrada a Nicaragua a un grupo de opositores venezolanos por la única razón de ser opositores venezolanos. Aquí se juntaron el hambre con las ganas de comer. Para que ese vergonzoso acto haya ocurrido ayer en nuestro aeropuerto se mezclaron el estilo de Nicolás Maduro, torpe, burdo e irreflexivo, —tanto así como pedirle a otro país que les niegue a la entrada a compatriotas que lo adversan— con la disposición de capataz que ofrece Ortega a sus benefactores, tanto así como para activar el aparato estatal que dirige para cumplir una orden. Aunque sea tan descabellada como esta.
Castillos en el aire
Nicaragua vive de lo que podemos ser y nunca fuimos. Aquí se va a construir el Canal más grande del mundo, también el puerto de aguas profundas (profundas, ¿oíste?) más grande de Centroamérica, compraremos el primer satélite que país alguno de la región tendrá, la refinería más grande que se haya visto por estos lados, una ciclovía de ensueño cruzará Managua para deleite de sus habitantes, un busway desde Ciudad Sandino hasta la Zona Franca, un ferrocarril recorrerá el país No, no estoy fumado ni delirando. Todas estas ideas fueron presentadas como proyectos “serios” en algún momento de nuestra historia reciente, y la mayoría ni a maqueta llegaron …
El pajarito
Ahora, cuando Daniel Ortega sale diciendo que se va a construir un Canal por Nicaragua, está haciendo lo mismo que en su momento hicieron José Santos Zelaya, Anastasio Somoza Debayle, Arnoldo Alemán, Enrique Bolaños sacar el viejo muñeco de resortes que activa la ilusión de volvernos ricos de la noche a la mañana y nos hace olvidarnos momentáneamente de los asesinados, torturados, exiliados, deportados, los cobros e impuestos que nos sangran y las libertades que nos quitan para reclamar por todo ello. Es el “miren el pajarito” que nos muestran en una mano, mientras con la otra nos dan de garrotazos …
Ni río ni lago
Si retrocedemos la cinta de la historia encontraremos que al primero que se le ocurrió la idea de un Canal por Nicaragua fue a alguien por el tiempo de Cristóbal Colón, debido a que los colonizadores encontraron aquí un río y un lago que casi conectaban una costa con otra, un propósito que los obsesionaba. Pero, en ese tiempo, y hasta hace poco, tanto el río como el lago tenían más agua. Ahora están secos y los barcos que deberían cruzarlos son mucho más grandes. Las ventajas que antes teníamos ya no existen. El tren de la historia nos dejó, como ha dicho el doctor Jaime Incer. De hacerse un Canal, claro que puede hacerse, pero es mentira que seamos la mejor opción ya.
Cuento triste
Recuerdo que el Frente Sandinista se indignó cuando allá por el año 2004, en la presidencia de Bolaños, llegó a la Asamblea Nacional una propuesta de ley para castigar con cárcel a los que robaban energía eléctrica. “Unión Fenosa criminal”, decían. “Si los que se pegan son los más pobres, y si lo hacen es por necesidad”, repetían. Bueno, el tiempo pasó, los opositores llegaron al Gobierno un par de años después, y con la gracia del poder se volvieron empresarios, y hasta compraron la distribuidora de energía eléctrica. Ahora sí ven necesaria una ley para castigar a los “roba energía”. “No puede ser que se esté perdiendo tanto dinero”, dicen, y ya mandaron un proyecto de ley para su aprobación. Colorín colorado… Un cuento para llorar.
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