La Isla de Ometepe tiene aproximadamente 40,000 habitantes y todos son afectados por el pésimo servicio de energía eléctrica, a lo que se debe sumar el boleo —que raya en el abuso— de los funcionarios de la Empresa Generadora de Ometepe Sociedad Anónima (Egomsa) y la distribuidora TSK-Melfosur Internacional, que mutuamente se señalan del desastre.
Pero lo inaceptable de esta historia es que casi la totalidad de la población no asistió el pasado viernes 17 de mayo a una marcha organizada por un grupo de ometepinos, encabezada por el joven Pablo Arcia, para protestar contra estas empresas abusivas. Al finalizar la marcha entregaron una carta con 151 firmas expresando su justo reclamo, de que cesen los apagones y de que puedan contar con un sistema de energía estable que favorezca el desarrollo económico de la isla, que se ha convertido en un destino turístico de rápido crecimiento y atractivo a nivel mundial.
Esta actitud de los ometepinos es lo increíble y reprochable. Por eso en el país muchas cosas marchan mal, por la holgazanería de personas que quieren todo regalado, servido en sus casas sin mover un dedo y sin que las causas les cuesten.
Ah, pero sí son buenos para quejarse por el mal servicio de energía eléctrica, porque las autoridades locales aprueban cantinas y negocios en detrimento de los valores y principios de una sociedad sana, porque el consumo de droga empieza a ser visible, porque están deforestando las faldas del volcán Maderas, etc. Ajá, ¿y qué hacen estos mismos quejosos por defender sus derechos, hacer prevalecer sus principios y preservar los valiosos recursos naturales que tienen? ¿O esperarán sentados que alguien fuera de Ometepe resuelva sus problemas? Muévanse.
El diputado de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN) que vive y trabaja en Managua, Pedro Joaquín Chamorro Barrios, fue a sumarse a la marcha y lo vergonzoso es que quienes viven en carne propia el problema ni siquiera asomaron sus narices. Pedro parecía más ometepino que los nativos. Lo cierto es que Pedro desde siempre ha querido mucho a la isla y ha hecho lo que sea necesario por sus habitantes, razón por la cual es aún más vergonzoso lo que pasó.
Es meritorio reconocer con nombres y apellidos a los pocos empresarios turísticos que llegaron a la marcha, tal es el caso del ingeniero Alcides Flores y su esposa, doctora Mélida Luna (hotel Finca Santo Domingo), don Oscar Flores (hotel Central), un representante del hotel Villa Paraíso; Álvaro Molina (hotel Hacienda Mérida); Ramiro Rivera (hotel Chico Largo); Cipriano Quiroga, propietario del ferri Ché Guevara; Álvaro Martínez, dueño de una gasolinera; Paulino Lozano, de la Red de Defensa del Consumidor; doña Melania Avellán, Chico Jarquín, más unos veinte ciudadanos. ¿Acaso los apagones son solo para estas personas?
¿Y dónde está el resto de pobladores de Moyogalpa, Esquipulas, Los Ángeles, San José del Sur, Urbaite, Sintiope, Altagracia, Santo Domingo, Santa Cruz, Balgüe, Mérida, La Flor, San Marcos, Tagüizapa, San Silvestre, San Miguel, Pull? ¿Dónde están los católicos y los evangélicos? ¿O es que no los afecta la falta de energía?
Por favor, dejen a un lado la actitud de indiferencia hacia sus propios problemas. Con actitudes egoístas como estas, seguro que empresas, políticos y gobernantes abusivos siempre harán de las suyas. No piensen que solo su familia y su trabajo lo es todo. No. Es mezquino pensar así. Recuerden que forman parte de una sociedad, viven en un espacio geográfico importante y que se rigen por leyes. Ayúdense y protéjanse.
Otros temas sensibles a los que los ometepinos deben estar alertas, es a no permitir la deforestación, porque luego se van a lamentar, y mucho. Tampoco contaminen las costas, el lago y el subsuelo, porque es la fuente de vida de todos. Presionen fuerte a los holgazanes del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) en Rivas, a los del Instituto Nicaragüense de Turismo, a las alcaldías, a la Policía y el Ejército, a que ayuden a preservar la isla sin caer en abusos. La sedimentación está afectando gravemente a muchos recursos naturales del país, como el lago Cocibolca, río San Juan, río Coco, río Malacatoya, entre otros.
Por eso, una vez más se les insta a que reclamen por sus derechos y que se hagan respetar. Con unidad, el pueblo tiene suficiente fuerza para poner en su lugar a empresas abusivas como las descritas anteriormente y a funcionarios estatales que no hacen bien su trabajo.
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