Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Es preciso determinar los alcances bien estructurados de nuestra Carta Magna, Suprema Ley o más corrientemente Constitución Política. En este caso se debe reconocer como sagrado el aspecto primordial que se deriva del cuido del Dios de las naciones y lo que se interpreta como digno de respeto y admiración, lo que conduce a nuestra total entrega al cumplimiento sin ninguna reserva de los principios constitucionales.
Tenemos la obligación de no olvidar. Como en la peste del olvido, en Cien Años de Soledad, cuando los pobladores de Macondo empezaron a olvidar todo y llegaron al punto de poner letreros a las cosas para recordar sus nombres, los nicaragüenses estamos obligados a recordar cada atropello, cada vejamen y cada abuso. Escribirlos, registrarlos porque, al dejar de hacerlo, terminamos aceptándolos como normales y olvidamos incluso que no era esta la sociedad en la que queríamos vivir ni la que quisiéramos heredar a nuestros hijos. Porque como dice Gabriel García Márquez, borrar la memoria lleva a borrar “la conciencia del propio ser, hasta hundirse en una idiotez sin pasado”. ¿Eso somos ahora? ¿Eso queremos?
Hace 28 meses, miles de sirios se lanzaron a las calles para protestar, y luego intentar derrocar al régimen de Bashar al-Assad. Ya han muerto 100 mil sirios. Por momentos se pensaba que Al-Assad caería. Pero la ayuda rusa e iraní no lo dejarían desplomarse, ni huir; tal vez, negociar. Ahí la guerra se tornó un rito dramático donde los armados aterrorizan; los grupos políticos conspiran; los diplomáticos van y vienen con manos vacías; las potencias traman; mientras el pueblo se desangra o huye.
Querida Nicaragua: Parece ser que el señor Ronald McLean, vocero de la empresa del señor chino Wang Jing, concesionaria de la construcción del supuesto Canal Interoceánico por Nicaragua, vino a caer como pez en el agua en nuestro país, ya que su estilo se parece al de los funcionarios de este gobierno, a los que no les gusta rendir cuentas de nada.
¿Qué espero de ustedes?, preguntó el papa a los jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud. “Espero lío”, les dijo, sorprendiendo y electrizando a la juventud. En varias de sus intervenciones siguió comunicándoles un exhorto similar: Jóvenes: ¡Háganse sentir! ¡Háganse valer!, no sean pasivos, no se acomoden, salgan a la calle, plántense, luchen por los valores, conquisten, rebélense contra la cultura de lo provisional.
Se dice con no poca frecuencia que el mundo enfrenta una profunda crisis de la cual se mencionan varias de sus características: el fracaso de la globalización como alternativa de desarrollo; la crisis en el propio capitalismo debida, entre otras cosas, a las severas anomalías en el sistema financiero especulativo; las consecuencias del empeño por establecer el absolutismo de mercado sobre la democracia, disminuida en sus aspectos esenciales de control social y verdadera participación ciudadana; el debilitamiento del Estado por su sometimiento al mercado en aquellas funciones que por su propia naturaleza le corresponden; la devaluación de la política como función social de la comunidad, para mencionar algunas manifestaciones de los serios problemas que se enfrentan actualmente.
Tras varias semanas en las que muy a mi pesar no pude escribir esta columna por estar en otros menesteres, la retomo ahora con un tema que considero es de fundamental importancia si pensamos alguna vez restablecer la democracia republicana en nuestro país.
“Vivir para contarla”, enfoque de Gabriel García Márquez, manifiesta la impresión de que es óptimo —feliz— tener las facultades plenas para celebrar los actos ocurridos en la existencia, sin dejar en el despoblado los más dolorosos en la transitoria travesía, incluso los espeluznantes como los de sufrir un secuestro. La mixtura le da diversos colores al escenario de la vida.
Por mucho que uno quiera ver un canal interoceánico construido en Nicaragua, no puede dejar de sentir el olor a podrido del proyecto que nos quieren vender. Hay unos tipos que dicen andar más perdidos que perro en procesión, pero nos piden que confiemos en ellos.
El 23 de enero de 2011, para no ir tan lejos, LA PRENSA publicó una nota en la que sus seis primeros párrafos sintetizan el origen de una serie de atropellos e ilegalidades del régimen actual que se empezaron a formalizar, desde el punto de vista técnico, el año 2009.