@fabian_med
Aventureros
Por mucho que uno quiera ver un canal interoceánico construido en Nicaragua, no puede dejar de sentir el olor a podrido del proyecto que nos quieren vender. Hay unos tipos que dicen andar más perdidos que perro en procesión, pero nos piden que confiemos en ellos. Un día dicen una cosa y al día siguiente otra, vienen a responder preguntas y dejan más dudas, y uno hasta tiembla al percatarse que se está entregando el país a unos aventureros que ni siquiera van a rendir cuentas si al final matan al paciente que temerariamente se metieron a operar. ¿En qué país vivirán nuestros nietos? ¿Cargaremos nosotros con la responsabilidad y la vergüenza de haber sido los que dejamos que todo se fuera al carajo?
Hacerse el tonto
Lo que más resiento de estos tiempos es la vocación de los gobernantes de tratarnos como estúpidos. No sé si lo hacen por desprecio o porque por su propia incapacidad no saben tratar a los ciudadanos de otra forma. Voy a poner ejemplos luego. Son tiempos estos en que no se necesita ser muy inteligente ni preparado para dirigir a la sociedad, lo cual, a mi criterio, crea un problema serio: desestimula la preparación, la formación y devalúa la inteligencia y la producción intelectual. Vivimos pues un proceso deliberado de es-tu-pi-di-za-ción ante el cual solo nos quedan dos alternativas: o nos acomodamos (literalmente se llama “hacernos los tontos”) o nos resistimos a ello.
Los bueyes de la carreta
Si no saben por dónde pasará el Canal, si no saben si es factible o no, si no saben cómo demonios harán para no echar a perder el lago, si no saben con qué dinero se construirá, si están tan perdidos como parecen, ¿por qué estaban tan urgidos de amarrar al país con una ley inconsulta, entreguista e inconstitucional? No era al revés la cosa: primero conocer la factibilidad, luego trazar la ruta, después buscar a los inversionistas, luego hacer las consultas para elaborar la ley, y solo después, cuando la gran mayoría estemos de acuerdo, cuando el Canal sea un proyecto de nación, aprobar la ley que dé el banderillazo de salida a la construcción. ¿Por qué los bueyes están detrás de la carreta y aún así nos dicen que saben lo que están haciendo?
Metidas de pata
Un ejemplo de ese desprecio al raciocinio ciudadano es la escasa o nula preparación de los funcionarios al momento de dirigirnos un chagüite. Todos quieren improvisar y ya no hay vergüenza cuando se mete la pata. Daniel Ortega es capaz de decir que “Diriangén enfrentó al imperialismo norteamericano” y a estas alturas ni cuenta se habrá dado de la metida de pata; Nicolás Maduro (tal vez el campeón en estas lides) confunde país con continente, les cambia nombre a los países, dice que habla con pájaros o que duerme en la tumba Chávez y tal vez lo tomemos a chiste sin evaluar el daño que hacen, porque para reír vamos al circo, y de los gobernantes esperamos algo más de neuronas o al menos un poco de respeto.
Antielectoral
Otro ejemplo. ¿Qué es esto que oficialmente se llama Consejo Supremo Electoral? ¿No sienten que llamarle “electoral” a esto, sea lo que sea, es un insulto a nuestra inteligencia? Todos, desde los que lo diseñaron, los que lo integran, los que se benefician con sus acomodos hasta los que sufren de sus acciones, todos, sabemos que este no es una institución para organizar elecciones. No. Al contrario, su principal funciona parece ser evitarlas. Desde hace algunos años, este llamado Consejo no organiza elecciones. Asigna presidencias, distribuye escaños, quita diputaciones, destituye alcaldes bajo una sola ley: ¿Qué quiere comandante? Consejo Supremo Antielectoral debería ser su nombre.
Remiendos
Y parece ser una epidemia muy contagiosa. Hasta el Cosep, que en otros tiempos se mostraba tan puntilloso en esto de leyes bien hechas y consultadas, ahora ven “lógico” y “normal” que se haga una reforma tributaria a la zumba marumba, se le remiende luego con cuarenta fe de erratas, y cuando la criatura parece más bien un Frankestein legislativo, plantean otra reforma de remiendo y nos dicen que así es el asunto: aprobar cualquier cosa y luego remendar.
Ver y no creer
Pero ni las metidas de pata de lo gobernantes, ni los bueyes que se ponen destrás de la carreta, ni llamar electoral a los más antielectoral que tenemos, es tan ofensivo a nuestra inteligencia como esa repetida intención de hacernos creer que la realidad es la que ellos dicen y no la que vemos. Que no existió violencia ni robos el 22 de junio pasado, que no hay grupos armados, que Wang Jing es persona seria, que las empresas de maletín a las que se les asignan millonarias concesiones son inversionistas respetables… En fin, tanta mentira que circula ahora y que apela únicamente a nuestra supuesta estupidez para ser tomada como verdad.
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