Alejandro Serrano Caldera

Crisis mundial y contrato social

Se dice con no poca frecuencia que el mundo enfrenta una profunda crisis de la cual se mencionan varias de sus características: el fracaso de la globalización como alternativa de desarrollo; la crisis en el propio capitalismo debida, entre otras cosas, a las severas anomalías en el sistema financiero especulativo; las consecuencias del empeño por establecer el absolutismo de mercado sobre la democracia, disminuida en sus aspectos esenciales de control social y verdadera participación ciudadana; el debilitamiento del Estado por su sometimiento al mercado en aquellas funciones que por su propia naturaleza le corresponden; la devaluación de la política como función social de la comunidad, para mencionar algunas manifestaciones de los serios problemas que se enfrentan actualmente.

Además de lo anterior habría que señalar el impacto que tales estrategias han producido en los países del llamado Tercer Mundo, particularmente en América Latina, en lo que concierne al debilitamiento de las instituciones y las organizaciones sociales, a la vez que han favorecido, en el plano político, el surgimiento del caudillismo, el culto a la personalidad y la concentración de un poder cada vez más autocrático y omnímodo, el que se ejerce a nombre de un pueblo que más que fuente del poder ha devenido en caja de resonancia e instrumento del mismo.

A su vez, en otra parte del mundo, en los países árabes, se combinan una serie de factores disímiles que concurren a caracterizar la crisis y que van desde el fundamentalismo religioso y la lucha de sectas, hasta los reclamos por un sistema más próximo a la democracia y el uso de la tecnología y las redes sociales en el desarrollo de las luchas políticas.

Evidentemente estos no son más que ciertos rasgos generales que pueden ayudar a configurar algunos elementos de la crisis global, sin pretender, en ningún momento, que sea una caracterización definitiva y completa.

Al tratar de presentar esa especie de resumen de la situación internacional, nos interesa destacar algo que consideramos importante: la gravedad del problema y la diferencia con otro momento crítico como fue el período de la Segunda Guerra Mundial y la inmediata posguerra que hizo imperativa la realización de un contrato social planetario en la creación de la Organización de Naciones Unidas (ONU), y en la toma de conciencia de la necesidad de construir una ética y un sistema normativo, con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de diciembre de 1948, y los pactos posteriores sobre el mismo tema, con el propósito de que sirvieran de marco moral y jurídico a la humanidad que surgía de los escombros aún humeantes de la guerra.

La motivación ante la crisis consistía en crear un sistema capaz de impedir que la pesadilla del nazismo y el fascismo, que habían conducido a la humanidad al horror de la guerra, volvieran a repetirse. Después vino el enfrentamiento entre comunismo y capitalismo y los respectivos bloques de poder mundial encabezados por la Unión Soviética y Estados Unidos y la era de la bipolaridad y la guerra fría. Con el derrumbe del bloque comunista en 1990 disminuyeron notablemente las contradicciones externas que daban pie a la crisis, pero al mismo tiempo la nueva situación dio paso al surgimiento y desarrollo de las contradicciones internas, hasta llegar a la hegemonía del capitalismo corporativo transnacional y la crisis que enfrenta en este momento y que afecta, directa o indirectamente, a todo el mundo.

La crisis de hoy es severa pero, como hemos visto, diferente. Por tal razón se vuelve necesario tratar de encontrar los términos más apropiados de un nuevo contrato social universal que atienda la situación específica que se está viviendo y que como consecuencia de sus características particulares ha producido, o está produciendo, una ruptura entre la teoría y la práctica de la democracia.

El destino de la democracia que es un sistema de límites al poder, zozobra ante el ejercicio de un poder sin límites, en un mundo confuso y desorientado por el naufragio de los valores y del mecanismo de regulaciones y controles al sistema financiero. De esa forma se devalúa la democracia real en nombre de una aparente democracia formal.

El fortalecimiento de la democracia integral exige replantear la idea a partir de tres criterios fundamentales: descentralización, participación y concertación, mediante los cuales se pueda proponer una nueva visión y acción del Estado, el mercado y la ciudadanía.

La búsqueda de un nuevo contrato social planetario, basado en esa triple condición, conlleva el debate sobre la ética política y el sistema de valores correspondientes, y significa rechazar la fuerza como derecho y la violencia como razón; exigir el respeto de las normas universales, imperfectas, ciertamente, pero indispensables para no caer en la guerra de todos contra todos y, principalmente, reafirmar la libertad como condición esencial del ser humano, lo que establece el derecho y el deber de la persona de rechazar lo injusto y oponerse a lo irracional.

Exige también, en el plano de las sociedades nacionales, diseñar el Estado como un mecanismo eficaz de coordinación, y como concertador de los múltiples intereses, y recuperar la misión que le corresponde de gestor del contrato social, imprescindible para mantener la unidad nacional, o al menos una forma de cohesión que garantice la estabilidad de la sociedad.

En este empeño, nacional e internacional, resulta imprescindible el establecimiento de mecanismos que permitan subordinar efectivamente el poder financiero, económico y político al derecho y a la ética. La reafirmación de la ética en la política, es hoy más que nunca un imperativo. No se trata de beatería laica ante una realidad gobernada por el pragmatismo que proclama la razón de la fuerza y reconoce en ella su propia y única moral. Tampoco se trata de refugiarse en la ironía como último reducto de la desesperanza y anunciar que la ética no es otra cosa que un producto del poder para justificar lo suyo y descalificar lo ajeno.

De todas formas el contrato social que debe sentar las bases de coexistencia del mundo actual exige nuevos valores que están surgiendo en medio de la crisis, y un pensamiento político que proponga la redefinición del Estado, el mercado y la sociedad civil y el fortalecimiento de la ciudadanía, la descentralización, la participación y la concertación, como mecanismos imprescindibles en la construcción de nuevos contratos sociales, nacionales y regionales y de un nuevo contrato social universal.

¿Podrá esto vencer la voluntad de dominio de los núcleos de poder corporativo?, no lo sé, pero sí sé que se está tomando conciencia frente a la crisis de nuestro tiempo. La claridad en el análisis y la comprensión de los hechos, son indispensables para ir disipando la visión crepuscular hasta ahora dominante, y para sentar las bases de una nueva sociedad mundial más estable y justa.  

El autor es jurista y filósofo nicaragüense.

Columna del día Opinión contrato social Crisis mundial archivo

COMENTARIOS

  1. Lector
    Hace 13 años

    Un excelente análisis, como acostumbra el doctor Serrano. Quizás en otra oportunidad pueda ahondar sobre los nuevos valores que menciona en «De todas formas el contrato social que debe sentar las bases de coexistencia del mundo actual exige nuevos valores que están surgiendo en medio de la crisis.»

  2. Luis Molina
    Hace 13 años

    Etica y derechos son la palabras que el Sr. Ortega quiere siempre desonocer! Por que ? Por que ahi se le ataca a todo su sistema de gobierno . El y sus esbirros y serviles estan atento al cambio que va ocurrirr en Nicaragua en cuanto a su concesion! Esa concesion es robadera de tierras legalmente por medio del estado que lo tenemos que cambiar a la buenas o a las maduras! Pero esa concesion no va!!!! Eso esta ya proscripto en la historia, No al Orteguismo! dictatorial y peor que Somoza!

  3. juan
    Hace 13 años

    Estas crisis planteadas por el senor serrano ,indica que estamos avanzando hacia una epoca en todo ser humano tiene que educarse para poder dar las mejores soluciones a estos problemas sociales,buscar filosofias de salud fisica y mental como el yoga,vegetariano,meditacion etc etc…

  4. Jose m. fernandez
    Hace 13 años

    Las ONU ha perdido el sentido de ser,SE esta volviendo obsoleta.Los grupos de poder tradicional se estan dando a la tarea de combertirla en su bastion de legalidad para cometer actos de ilegalidad y quedar impunes.Esta tuvo una gran efectividad estabilizadora despues de la II guerra Mundial y de la creacion de Israel,despues se ha venido deteriorando increiblemente.Recordemos la crisis de Ruanda en los 90’s donde mataron mas de 1millon de personas por ser de otra ETNIA y la ONU NO hizo NADA!!!!

  5. jose m. fernandez
    Hace 13 años

    La globalizacion era una buena alternativa para el desarrollo del mundo,pero se topo con los intereses de los q’ solo quieren cambiar las cosas a su favor,y la consecuencia fue desvastadorapara esa maravillosa iniciativa,q’ iba a solucionar muchos males sociales,economicos,sin dudas iba a repercutir en las esferas del poder politico.Y aunque muchos NO lo crean las religiones tuvieron y tienen mucho q’ ver con este fracaso.los intereses de los poderes tradicionales q’dan hoy mas intactos q nunca.

  6. GUICAG
    Hace 13 años

    Es acertada la radiografía social y el diagnóstico objetivo para un mejor gobierno nacional y hacer posible la paz en el ámbito internacional con la refundación de la ONU, pero, una vez conocida la etiología de los endémicos males, se echa en falta una fórmula de restitución del Estado de Derecho y la democracia para acabar con la factualidad de instituciones, utilizadas para la corrupción sin ningún control, pues se toleran o aceptan las abominables corruptelas y la confabulación.

  7. onofre gutierrez
    Hace 13 años

    A como yo lo entiendo: Te lo digo Pedro pero entiéndelo Juan – Daniel-. Ya es tiempo de un Diálogo Presidente Ortega. Piense enNicaragua. Los Obispos lo acaabn de decie «en otras palabras», del Diálogo debe surgir el nuevo Contrato Social sugerido por Serrano Caldera en su magnífico ensayo de mil palabras. Convoque LAPRENSA ese diáalogo y sugiero para él un nombre: NICARAGUA.
    y SI NO PARTICIPA Ortega pues invítese a cien ciudadanos de cien barrios pobres. Los que tienen más que decir

  8. JUAN JOSE ARANA VOGEL
    Hace 13 años

    Que habla tanto de contrato social, serrano, eso nunca ha existido, lo que ha existido es la imposicion de la fuerza de los mas poderosos sobre los mas debiles,

  9. jose m. fernandez
    Hace 13 años

    Muy bien escrito.Hay un escritor q’ se llama Richard Wolff q’ escribio un libro»CAPITALISM HIT THE FAN»»CAPITALISMO DA CONTRA EL ABANICO»que habla sobre la problematica q’ usted menciona,el capitalismo disfuncional y abusador.Yo lo llamaria»Capitalismo Fascista»totalmente amoral,esclavizante,y sin ninguna funcion social sana.La falta de medidas y leyes efectivas esta matando el capitalismo,vamos devueltas al feudalismo madieval,pero terriblemente con medios de control tecnicos avanzados.

  10. Panchito Nicaragua
    Hace 13 años

    Me encanta el analisis etico y politico juridico del ensayista, pero muchas de las aseveraciones son solo verdades parciales. Por ej:fracaso de la globalizacion??Existiria la economia de China sin una globalizacion iniciada en 1550 entre Espanoles y Chinos en las Filipinas y continuada despues por Nixon y Mao , mas recientemente!!La especulacion, como base del comercio mundial existe desde que el mundo es mundo y no terminara , mientras el hombre sea hombre.Gracias a ella , el mundo propera.

  11. Bud Spencer
    Hace 13 años

    Porque buscarle tres pies al gato sabiendo que tiene cuatro, la causa, la endemia, el origen de todo mal, el Satanás de la economía se llama ABUSO CREDITICIO, este mal lo padece desde el que está sentado en un tramo del mercado hasta el magnate que ve desplomarse su emporio comercial. Esta larva fue la que le dio cabida al falso mesías económico que es la globalización que dio al traste con el capitalismo ortodoxo.

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