Candelario y la apatía política
“Si los buenos hombres y mujeres que tiene Nicaragua, se preocuparan activamente por el desarrollo institucional de nuestra nación, otro gallo cantaría”.
“Si los buenos hombres y mujeres que tiene Nicaragua, se preocuparan activamente por el desarrollo institucional de nuestra nación, otro gallo cantaría”.
Walt Whitman (1819-1892) en una de sus sabias intervenciones: “Una vez admitida la obediencia, sin protestar, es la servidumbre total”.
Todos estos malos momentos que estamos viviendo pasarán y con la ayuda de Dios y de nuestro pueblo, más temprano que tarde, volverá a brillar sobre nuestra patria el sol de la democracia, de la justicia y de la libertad.
La oposición democrática unida debe demostrar que no solo está en capacidad de hacer presión para liberar a nuestros presos políticos, sino que también es capaz de liderar al pueblo de Nicaragua, en el arduo y difícil camino que le espera en su transición hacia la democracia.
La conclusión a que he llegado es que en la Nicaragua actual, por vivir bajo la férula de una dictadura y no en un Estado de derecho, todos los nicaragüenses estamos expuestos a ser atropellados.
La oposición democrática cada día debe fortalecerse más con organización, organización y más organización; silenciosa pero efectivamente. No ha llegado todavía el momento de las masivas manifestaciones, pero llegará.