Somos buena noticia
Las cadenas del egoísmo que nos impiden caminar junto al hermano en justicia y solidaridad dando y dándonos. Las cadenas del miedo que no nos permiten volar en la plena libertad de los hijos de Dios.
Las cadenas del egoísmo que nos impiden caminar junto al hermano en justicia y solidaridad dando y dándonos. Las cadenas del miedo que no nos permiten volar en la plena libertad de los hijos de Dios.
Ya lo decía San Pablo a los Corintios: “El amor… todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta” (1Cor.13,7). Por encima de todo está el amor.
En muchos rincones de nuestro mundo sigue el conflicto entre los matrimonios y familias. La inseguridad cada día crece más y nos hace vivir intranquilos.
El pesebre es un canto a la grandeza de la sencillez: un Dios se hace carne, debilidad y se identifica con lo más débil de nosotros mismos. En la Navidad Dios abraza a la humanidad en su carne, en lo más débil.
Cuando vemos que cada vez hay más conflictos e intolerancia en nuestras relaciones decimos: hay algo aquí que no marcha bien.
Sólo la gente de esperanza, como Cristo, es capaz de ponerse en camino sin dejar de mirar a la meta, aunque el camino esté lleno de asperezas.