¿Es la abundancia una barrera para vivir bien?
Según Lindsey, las personas en las democracias ricas padecen sobrepeso, son adictas a sus teléfonos y tienen un nivel de alfabetización, así como un coeficiente intelectual y puntuaciones en el SAT cada vez más bajos. En comparación con generaciones anteriores, experimentan peores problemas de salud mental, tienen menos amigos cercanos y pasan más tiempo solos y menos tiempo con relaciones sexuales.