Democracia, derechos humanos y transparencia
Conquistar la democracia nos deberá permitir el derecho a votar sin miedo, a disentir sin ser encarcelado, a establecer una verdadera justicia. Cuando así sea, cada nicaragüense podrá decidir en libertad.
Conquistar la democracia nos deberá permitir el derecho a votar sin miedo, a disentir sin ser encarcelado, a establecer una verdadera justicia. Cuando así sea, cada nicaragüense podrá decidir en libertad.
Los trabajadores del Estado, los policías, los militares y sus familias no están condenados al despeñadero al que los quiere arrastrar el orteguismo. Tienen un lugar en la lucha por la democracia y, por supuesto, en la Nicaragua que construiremos…
La experiencia de UDEL, fundada en 1974, bajo el liderazgo de Pedro Joaquín Chamorro, que, con su estatura de líder y visionario, fue capaz de unirse con socialistas, socialcristianos, liberales e independientes, bajo el interés supremo de contribuir al derrocamiento del somocismo. Y en ambos casos, sin “bancadas”.
Se debe construir una plataforma plural y unitaria que logre una salida democrática. Una salida a medias o excluyente —desde ahora— en nombre de ideologías, mantendrá con aire al orteguismo y será caldo de cultivo para nuevas crisis.
Después de derrocar al somocismo, muchos callamos ante los errores y abusos que se cometían. Callamos por miedo, por complicidad, por comodidad o porque asumimos que ya habría tiempo para corregirlos. Se hizo tarde y ese tiempo no llegó.
Somos seres humanos y cargamos con vicios de nuestra tradición política, pero confío en que la voluntad democrática, la sensatez y el genuino compromiso con la ciudadanía, prevalecerán.