En Letra Pequeña
Si el nuevo cargo del difunto René Núñez sienta jurisprudencia, queda resuelto el gran dilema nacional: ¿Qué pasará con la dinastía Ortega Murillo si llegase a fallecer Daniel Ortega? ¡Seguiría siendo presidente pues!
Si el nuevo cargo del difunto René Núñez sienta jurisprudencia, queda resuelto el gran dilema nacional: ¿Qué pasará con la dinastía Ortega Murillo si llegase a fallecer Daniel Ortega? ¡Seguiría siendo presidente pues!
Este es el país de las historias inconclusas. Las grandes novelas nacionales nacen, crecen y… ¡desaparecen! Desde lo trivial hasta lo trascendental se maneja como secreto de Estado.
Este país está al revés: mientras a las personas de buen corazón se les trata como criminales a los delincuentes se les premia con diputaciones y protección policial
Entre más corrupción y abusos haya en el gobierno, menos posibilidades de elecciones libres y más tanques habrá. Porque siempre la violencia y la agresión, serán el recurso de quienes se hacen gato bravo con lo ajeno.
El trabajo de Daniel Ortega ha sido el mismo del doctor Víctor Frankenstein, armado su monstruo pieza por pieza. Comenzó con el pacto con Arnoldo Alemán.
Ortega ha mantenido vivo artificialmente al partido de Alemán, y ahora le despejó el camino para que vuelva a ser la oposición consentidora que a él le gusta y, por eliminación de todos los demás, la «segunda fuerza política».