FRANKENSTEIN
Todo lo que está sucediendo ya se veía venir. El cierre de los espacios políticos, la concentración de poder, la sucesión dinástica y la negación de los derechos civiles. La represión. El trabajo de Daniel Ortega ha sido el mismo del doctor Víctor Frankenstein, armado su monstruo pieza por pieza. Comenzó con el pacto con Arnoldo Alemán, siguió con la alianza con el cardenal Obando, la compra de simpatías a través del populismo, el adormecimiento social, la seducción al Ejército y a la Policía, el diseño de leyes que legalizara la represión a la protesta y ¡voilà! doña Rosario Murillo como fórmula de Daniel Ortega. Algo nunca visto. Y falta más.
DOBLE ROBO
Si usted sintió que el despojo a los 28 diputados del antiguo PLI no es problema suyo, déjeme decirle que está equivocado. Cuando despojaron de sus cargos a este grupo de diputados no solo estaban negando el derecho que estos ciudadanos tienen a ser electos y representar a quienes votaron por ellos, tal como establece nuestra Constitución, sino que es más grave la cosa: nos están robado a todos (incluyendo a los orteguistas, fíjense) nuestro derecho a elegir a quien queramos para que nos represente. Y usted puede aceptar, si quiere, que le quiten el derecho a otros, hasta por la simple razón de que le «caen mal». Eso solo lo hace mala persona. Pero si igualmente acepta que le quiten su propio derecho, y lo ve como normal, estaría aceptado ser menos que un ciudadano. Una pieza. Y eso ya es grave.
NO CIUDADANO
Usted podría alegar: yo no voté por ellos y por lo tanto no me están quitando ningún derecho. Lo que sucede es que al hacer así las cosas con estos ciudadanos están registrando la patente para hacerlo con cualquier otro que ellos no quieran en el parlamento. Es una especie de robo a futuro que le hacen. Usted ya no decide, son ellos. Y si usted se va a sentir conforme con cualquier cosa que ellos elijan, volvemos al mismo punto: el del no ciudadano. Una pieza más del Frankenstein.
ZORROS DEL MISMO PIÑAL
No se necesita tener más de tres dedos de frente para percatarse que Daniel Ortega y Arnoldo Alemán son zorros del mismo piñal. Miren las listas de diputados. Íntimos de Alemán van como si nada en las listas sandinistas. José Antonio Alvarado y Wilfredo Navarro, otrora ministros de Alemán, amigos a muerte, aparecen orondos en las listas de Ortega, como si estar en una lista u otra diera lo mismo, porque a estas alturas las ideologías salen sobrando. Lo que importa es la calaña.
BYRON JEREZ
Y como si no fuese suficiente en el circo electoral de esta temporada, aparece Byron Jerez como candidato a diputado en uno de esos partidos que salen de la madriguera en la víspera de las votaciones para hacer las veces de sparring inofensivo de Ortega. Jerez, un personaje de ingrata recordación, también antiguo amigo íntimo de Arnoldo Alemán, está ahí para confirmar la calaña que se demanda de los nuevos diputados. A estas alturas se va a volver una absoluta verdad, una especie de chiste que solía contar Bayardo Arce cuando era diputado: «Cuando en la calle alguien me grita, adiós diputado, yo le contesto: más diputado sos vos…»
CLANES FAMILIARES
Seamos claros. Aquí no hay elección de anda. Aquí lo que hay es una repartición vergonzosa de cargos. Tanto así que Daniel Ortega le dará la vicepresidencia a su esposa, doña Rosario Murillo; Arnoldo Alemán, una diputación a la suya, y Pedro Reyes ya colocó también a su esposa en la lista de diputados en el partido que Ortega le entregó para que se lo administre como botín de asalto.
EL GRAN ELECTOR
Tanta farsa son estas elecciones que nadie se sorprendería si en una de estas salieran los diputados otorgándole a Ortega, tal como lo hizo el Congreso del Frente Sandinista con los candidatos, la potestad para que sea él quien designe, en toda su sabiduría, quiénes serán los diputados y alcaldes de este país. O sea, igual que lo hace ahora, solo que con una ley que legalice la rapiña.
BATALLA
Esta no es una batalla entre derecha o izquierda como la quieren poner algunos. Ni entre liberales y sandinistas. Esta es una batalla entre autoritarismo y democracia. Lo que estamos viendo acá es una feroz arremetida contra el voto ciudadano como institución democrática. Es el asalto, parche en el ojo, cuchillo en los dientes, a la poca república que había crecido en Nicaragua. Es el ataque de los bárbaros que nos quieren regresar a la fuerza al punto donde comenzó todo, como si cien mil muertos fuesen poca cosa para que ya no valgan nada.