Ser opositores es el delito
No solo son fichas de negociación. También son mensajes. La última ola represiva del régimen busca decir que está dispuesto a cruzar cualquier línea para mantener el poder.
No solo son fichas de negociación. También son mensajes. La última ola represiva del régimen busca decir que está dispuesto a cruzar cualquier línea para mantener el poder.
No se trata siquiera solo de democracia o libertad, sino de la extinción de la sociedad que hasta hace algunos años conocíamos, y que, aún con todos sus defectos, es mil veces mejor que un estado donde pensar distinto es un delito que se cobra con la cárcel, el exilio, o peor aún, la muerte.
Todos los nicaragüenses somos delincuentes desde un retorcido sistema de leyes que convierte en delitos las acciones de la vida cotidiana y los derechos ciudadanos, de tal forma que el régimen siempre tendrá una excusa legal para echar preso a quien quiera. O inhibirlo. O chantajearlo.
Si la abstención favorece al régimen, y la unidad opositora mata la abstención, lo sensato es buscar la unidad en vez de estar llamando a votar desde la división que promueve la abstención
CxL tiene mucho que demostrar. O está en una estrategia opositora contra la dictadura o juega bajo las reglas de Daniel Ortega
Lo que vimos estos días fue a dos grupos jugándose a Nicaragua como si fuese una partida de póker. No querían unidad, pero blofeaban. Tus cinco, y cinco más.