El país de los condenados

Contenido Exclusivo CONTENIDO EXCLUSIVO.

Condenados

Todos estamos condenados. Caminamos, trabajamos, ¡respiramos! sabiendo que nuestra libertad depende de los caprichos o conveniencias de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Todos los nicaragüenses, hombres y mujeres, ateos o religiosos, opositores y hasta los sandinistas que les apoyan, desde niños hasta ancianos centenarios, somos delincuentes desde un retorcido sistema de leyes que convierte en delitos acciones de la vida cotidiana y derechos ciudadanos, de tal forma que siempre tendrá una excusa legal para echar preso a quien quiera. O inhibirlo. O chantajearlo.

Cristiana Chamorro

Cristiana Chamorro no está siendo perseguida por lavar dinero ni mucho menos. Su delito es su popularidad y la seguridad que tiene de quitarle el poder a Daniel Ortega en unas elecciones, incluso tan amañadas como las que ha organizado el régimen. Bastaría que Cristiana dijera que ya no va a competir, que dejará a Daniel Ortega y a Rosario Murillo dormir tranquilos, con sus traumas, rencores y miserias, para que todo el teatro se desmontara en un dos por tres.

Rehenes

Si la Fiscalía y los jueces tuviesen un arrebato de vergüenza y de repente dijeran la verdad, en vez de “lavado de dinero” la acusación diría “por pretender competir contra nuestro comandante”, así como las acusaciones de 2018 y 2019 debieron decir “por portar banderas azul y blanco” o “participar en marchas de protesta” en vez de “terrorismo” o “intento de golpe de Estado”. El truco está en ponerle etiquetas terribles, crímenes de mafiosos, a acciones cotidianas o derechos y ¡zas! ya con eso consideran que convirtieron a ciudadanos en delincuentes y por lo tanto son sus rehenes.

Verdugo

Es la ley usada como verdugo político. Daniel Ortega usa a la Fiscalía y al Poder Judicial de la misma forma que usa a la Policía y a los paramilitares. Un fiscal o un juez exhibe los mismos escrúpulos que muestra un francotirador cuando dispara contra inocentes que protestan. Oponerse a Ortega es el gran delito, el más castigado en la Nicaragua de hoy. Y así es que vemos cosas tan reales como que un asesino o un violador está libre o sale indultado, mientras un joven que reclamó sus derechos con una bandera patria en la calle se pudre en mazmorras de máxima seguridad.

Sandinistas

Y no vayan a creer quienes hoy apoyan a la dictadura y celebran excitados cada abuso que se comete contra los opositores, que ellos están a salvo de esa máquina perversa. Las leyes que ha aprobado el régimen, bajo títulos rimbombantes y definiciones vagas, nos incriminan a todos por el solo hecho de vivir en Nicaragua. Véanse en la dura historia del Cachorro, Marvin Vargas, quien en algún momento de su sumisión decidió pensar diferente y, sin cometer delito alguno, ya lleva 10 años en una mazmorra y todo indica que la dictadura lo dejará morir ahí.

No pasar

Yo soy partidario de una salida a la crisis a través de elecciones. Siempre he dicho que esa es la mejor salida para Nicaragua. Dejar que el pueblo se pronuncie si quiere o no seguir en dictadura. Pero tampoco se trata de ir a elecciones a como sea. Las elecciones, lo hemos dicho desde hace mucho, deben ser parte de una estrategia mucho más amplia, para presionar a la dictadura, pero debe haber un límite. Una línea después de la cual todos nos pongamos de acuerdo que no se puede participar, y desde la cual se le niega cualquier legitimidad a las autoridades que puedan salir de ese circo.

¡Hasta aquí!

A veces reclamamos con dureza que la comunidad internacional se está portando blandengue con este régimen que está pecando y pecando sobreadvertido. Pero, ¿cómo puede la comunidad internacional desconocer un proceso en el que la oposición está participando, acomodándose a cada mutilación que Ortega le hace? ¿Qué elecciones serán estas donde Daniel Ortega va a ir inhibiendo a todos los candidatos y partidos que le puedan derrotar, hasta quedar solo con los que le gustan? Elecciones sin oposición, sin observadores y con los periodistas perseguidos en su trabajo. Tiene que definirse un ¡hasta aquí nomás! Participar por asignaciones sería una gran traición a Nicaragua.

COMENTARIOS

  1. Hace 5 años

    Es una lástima que no se puede hacer visible los comentarios de Fabián Medina. Son tan acertadas sus apreciaciones que vale la pena que todos las conozcamos.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí