Sobre el oficio de poeta
Hoy no hace falta una bala para callar a un poeta. A muchos se les encierra entre muros o en listas negras. Hay poetas jóvenes exiliados, obligados a dejar su tierra con el cuaderno bajo el brazo y la patria en los ojos. Hay quienes, como yo, escriben desde el exilio forzado, con la lengua herida pero no dormida.