Periodista nicaragüense exiliado, columnista en medios de comunicación internacionales y fundador del Partido Liberal Conservador Clásico (OPA) y del Foro Anticomunista de Miami. Es analista político en diversas organizaciones.
Los nicaragüenses en el exilio no fueron capaces de desarrollarse ni de activar una agenda viable, no pasó de ceremonias financiadas y fingidas, de un estruendoso “pleito de perros” en los comandos operativos, ventilados y fuera de todo peligro desde las redes sociales.
Pero como no todo está perdido, además de los autoproclamados presidenciables están otros miembros de la diáspora quienes, sin mucha figuración, han seguido el pulso político actual y están dispuestos a dar su aporte ante un proyecto de nación.
Queda mucho por hacer aún, afianzar una nueva oposición política, cuyas cabezas y liderazgo deben surgir dentro de la propia Nicaragua, para alcanzar la libertad plena.
De ser ciertas estas filtraciones dialogantes para un mejor destino de Nicaragua, entre tanta zozobra, tropiezos y dudas razonables, no dejan de ser vistas con ciertas esperanzas.
Con una nueva corriente liberal de derecha, unida y fortalecida con esa inmensa agrupación campesina del interior de Nicaragua, mandar al diablo de una vez y para siempre al gamonalismo, al caudillismo, al Estado-botín…