Periodista nicaragüense exiliado, columnista en medios de comunicación internacionales y fundador del Partido Liberal Conservador Clásico (OPA) y del Foro Anticomunista de Miami. Es analista político en diversas organizaciones.
Esta nueva victoria legitima ese legado y potencializa el derrumbe del fantasmal sistema comunista, disfrazado de tantas variantes como la socialista, la capitalista, la izquierdista e incluso hasta la democrática. Pero es que la mona, aunque se vista de seda, mona se queda.
Estos no son tiempos de liderazgos electorales, estos aflorarán en su momento, por lo que conviene una vez más a la ciudadanía entera, tanto la que muerde el cable dentro de la Nicaragua soterrada como la de la diáspora creciente, cansada y deseosa de retornar.
Al explicar toda la verdad y contar lo que pasó, y decir públicamente su continuidad en esta batalla cultural, se sobrentiende que tuvo que jugarse hasta la última carta y lograr salir del país, como así ha ocurrido, logrando que toda la Unión Europea lo acepte, reconozca y ofrezca su apoyo para instalarlo en el poder…
Una región unificada traería mejores niveles de competitividad ante los agrestes mercados globales, pero no dan un solo paso hacia adelante por los narcisismos exuberantes y las desproporcionadas políticas arancelarias de cada nación, así como por los nacionalismos egocéntricos.
Un pueblo que ya está harto de tanta podredumbre discursiva socialista tropical y falsa, como todas esas revoluciones hoy día agrietadas por el desfalco y la mentira. Lograr esa victoria es el reto del sufrido pueblo de Venezuela, de su guerrera pacifista María Corina Machado y del presidente electo Edmundo González.
De lo que se trata ahora es de que gane quien tenga mayores capacidades y deseos patrióticos de gobernar a esta nación, siempre impulsándola hacia lo que en su historia ha sido, un gran país, pese a lo que se diga de ella y pese a la sucia propaganda del mundillo del resentimiento social izquierdista contra ella.