El aburrido presidente conservador de Chile
A seis meses de asumir, el presidente de Chile, José Antonio Kast, sorprende con un gobierno tradicional y pragmático, alejado del populismo.
A seis meses de asumir, el presidente de Chile, José Antonio Kast, sorprende con un gobierno tradicional y pragmático, alejado del populismo.
Análisis sobre cómo las sorpresas del Mundial y el éxito de los equipos pequeños reflejan grandes lecciones de economía y política internacional.
El reto consiste en integrar a las personas en la productividad. La complejidad de este reto puede resultar frustrante. Pero es menos frustrante que seguir leyendo artículos académicos sobre pollos y cerdos mientras miles de millones de personas aún viven en la pobreza.
Algunos revolucionarios veteranos aún recuerdan con nostalgia a Fidel con su uniforme verde fumando un puro, pero la generación más joven hace mucho que dejó de considerar a Cuba como un modelo a seguir para el cambio. ¿Cuántos jóvenes progresistas pueden admirar un régimen que restringe el acceso a internet?
¿Será Kast tan escrupulosamente democrático? Su afirmación de que el general Augusto Pinochet, dictador de Chile entre 1973 y 1990, votaría por él si viviera no es un buen augurio. Tampoco lo son los comentarios que Kast hizo durante la campaña, que sugerían que no necesitaba al Congreso para lograr sus objetivos y que bastaría con promulgar decretos (posteriormente se retractó de esas declaraciones).
Con Trump amenazando por un lado y Putin por el otro, los europeos ya no pueden permitirse la pasividad de sus líderes. El único buen tipo que queda en el mundo debe dar un paso al frente. Los demócratas de todo el mundo esperan.