La Asociación Médica Mundial (AMM) expresó su preocupación por la persecución contra profesionales de la salud en Nicaragua, los despidos, el exilio forzado y las restricciones al ejercicio de la medicina bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En una resolución revisada en octubre de 2026, la organización internacional condenó las injerencias gubernamentales contra la autonomía profesional y exigió al Estado proteger a los médicos y restablecer la Asociación Médica Nicaragüense.
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La resolución, adoptada inicialmente en octubre de 2021 y revisada durante la 77ª Asamblea General de la AMM, celebrada en Róterdam, Países Bajos, en octubre de 2026, recoge las denuncias nacionales e internacionales sobre el deterioro de las condiciones para ejercer la medicina en Nicaragua.
La organización señala con «extrema preocupación» los «múltiples informes nacionales e internacionales que documentan restricciones a la libertad profesional, despidos, exilio forzado de médicos, déficit de recursos humanos en salud, obstáculos para la formación profesional y limitaciones al libre ejercicio de la medicina en Nicaragua».
De acuerdo con los datos incorporados en el documento, más de 400 médicos han sido despedidos o forzados a renunciar desde 2018 y más de 200 han tenido que exiliarse. La AMM advierte que el sistema sanitario enfrenta un déficit crítico de recursos humanos y que estas acciones «han puesto en riesgo la vida de la población y del personal sanitario».
La resolución también reafirma que «la independencia profesional, la autonomía clínica, la libertad de expresión científica y el deber ético de los médicos de actuar en defensa de la salud de sus pacientes constituyen principios fundamentales e irrenunciables de la profesión médica».
En consecuencia, la AMM condena «cualquier injerencia gubernamental que atente contra la libertad del ejercicio profesional y de expresión de cualquier médico» y expresa su solidaridad con los profesionales nicaragüenses afectados.
Medicina fue convertida en un instrumento de sometimiento
El doctor Óscar González Arreaza, cirujano general y bariatra nicaragüense exiliado desde 2018 y actualmente radicado en Ecuador, dijo a LA PRENSA que la situación de los profesionales de la salud representa uno de los episodios más graves del deterioro institucional y humanitario de Nicaragua.
«La situación de los profesionales de la salud en Nicaragua constituye uno de los episodios más reveladores y dramáticos del quiebre institucional y humanitario del país. Bajo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, el ejercicio de la medicina ha sido despojado de su principio fundamental de neutralidad y ética profesional para convertirse en un instrumento de sometimiento ideológico y represivo», expresó.
González Arreaza considera que la persecución contra los médicos trasciende los ataques individuales contra el gremio, pues tiene consecuencias directas sobre la capacidad del sistema sanitario para atender a la población.

«La crisis de los médicos nicaragüenses no es solo la historia de la persecución a una profesión; es el síntoma de una dictadura que antepone el control político absoluto al bienestar y la vida de sus propios ciudadanos. Al sofocar la autonomía médica y criminalizar la praxis profesional basada en evidencia y empatía, el régimen ha debilitado estructuralmente la red sanitaria nacional», manifestó.
El médico también señaló que los profesionales que se negaron a cumplir directrices que consideraban contrarias a sus deberes éticos enfrentaron despidos arbitrarios, persecución y hostigamiento.
«Aquellos médicos que rehusaron obedecer estas directrices y cumplieron con su deber humano de salvar vidas sufrieron despidos masivos arbitrarios sin liquidación ni justificación profesional, persecución judicial y hostigamiento por parte de fuerzas policiales y grupos parapoliciales, cancelación de licencias y personerías», denunció.
Para González Arreaza, la recuperación de la atención sanitaria en Nicaragua no dependerá únicamente de inversiones económicas o de infraestructura, sino también de cambios institucionales que permitan recuperar la independencia de los profesionales.
«La reconstrucción del sistema de salud en Nicaragua requerirá, inevitablemente, no solo cuantiosos recursos e infraestructura, sino el restablecimiento del estado de derecho y la restitución de la dignidad y autonomía del gremio médico», sostuvo.
Exigen restablecer la Asociación Médica Nicaragüense
Entre las principales recomendaciones de la resolución, la Asociación Médica Mundial insta al régimen de Ortega y a los miembros del parlamento a proteger a todos los profesionales de la salud y restablecer la Asociación Médica Nicaragüense.
La organización considera que esta entidad, como representante de los puntos de vista de la profesión médica en el país, debe poder garantizar «la práctica de la medicina ética, la prestación de atención médica de buena calidad y la adhesión a altos estándares por parte de todos los profesionales».
También exige proteger el derecho de los médicos nicaragüenses a ejercer «sin discriminación, intimidación ni interferencias indebidas», así como su derecho a informar de manera veraz sobre la situación sanitaria y participar en la protección de la salud de la ciudadanía.
Otro de los puntos plantea revisar y derogar las normas utilizadas para silenciar, intimidar o criminalizar a los profesionales sanitarios que cumplen con su deber ético de proteger la salud pública.
La resolución menciona expresamente la Ley de Ciberdelitos cuando sea aplicada para restringir indebidamente la libertad de expresión científica o profesional, además de cualquier otra regulación que perjudique la autonomía médica.
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Asociaciones médicas internacionales deben denunciar
La AMM también dirige recomendaciones a las asociaciones médicas de otros países para que denuncien la situación de los profesionales de la salud y del sistema sanitario nicaragüense, en coordinación con la Confederación Médica Latinoiberoamericana y del Caribe (CONFEMEL) y la propia Asociación Médica Mundial.
Entre las acciones propuestas figuran promover mecanismos de contacto con médicos nicaragüenses dentro y fuera del país, divulgar la situación mediante comunicaciones institucionales, actividades académicas y contactos con medios de comunicación.
Asimismo, solicita trasladar formalmente la preocupación a los ministerios de Relaciones Exteriores y otras autoridades competentes de sus respectivos países, para que la situación de los médicos nicaragüenses sea considerada en las relaciones bilaterales y en los mecanismos internacionales de derechos humanos.
La organización también pide comunicar la resolución a las representaciones diplomáticas de Nicaragua acreditadas en esos países, expresando la preocupación de la comunidad médica internacional por las restricciones al ejercicio profesional y sus consecuencias sobre la atención sanitaria de la población.
Finalmente, la AMM manifiesta su disposición a apoyar a los médicos nicaragüenses, dentro de su mandato, en los esfuerzos para reorganizar la Asociación Médica Nicaragüense y recuperar la representación independiente del gremio.
En junio del año 2021, la Asamblea Nacional canceló 24 asociaciones; al menos 16 eran organizaciones médicas. La justificación de los diputados fue que esos órganos impedían “la labor de control y vigilancia del Departamento de Registro y Control de Asociaciones del Ministerio de Gobernación”.
Un gremio con heridas abiertas
«La situación médica se agravó desde desde el 2018 a partir de la protesta cuando más de 200 médicos nos exiliamos y posteriormente más de 400 médicos fueron fueron despedidos, retirados de las estructuras del Ministerio de Salud o abandonaron el Ministerio de Salud por presiones políticas», comentó el médico.
Meléndez considera que la situación se agravó con la epidemia del Covid-19 en Nicaragua, cuando más de 120 médicos nicaragüenses fallecieron a causa de la pandemia, porque no se brindaron las condiciones necesarias de protección al personal médico y hasta el régimen sandinista prohibió el uso de la mascarilla.

«Está bien que la Asociación Médica Mundial se haya referido a lo que está sucediendo en Nicaragua y realmente para nosotros lo está haciendo muy tarde, eso tenía que visibilizarse desde el año 2018 y también durante la pandemia del Covid, pero agradecemos que se pronuncien. El gremio médico ha sido golpeado fuertemente con exilio, con muerte, con persecución, con despidos. Hemos sufrido mucho», expresó.
«Ya lo han hecho el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), el Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (MESENI), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH). En este momento también lo está haciendo el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN), de Naciones Unidas», recogió el galeno.
«Esperemos que en el futuro pues se siga denunciando la situación eh del gremio médico de la salud de Nicaragua que está en manos de políticos que inescrupulosos que lo que le importa es manejar al pueblo bajo la bota de la represión, sin importar que estos fallezcan ni tengan los servicios de salud adecuados para la población», concluyó Meléndez.
Que devuelvan las personerías
La doctora Anely Pérez Molina fue miembro de la Unidad Médica Nicaragüense. La especialista en dermatología y activista del gremio médico fue desterrada por el régimen y destaca que la Asociación Médica Mundial demande que se restablezca la red organizativa gremial.
«Este pronunciamiento nos alegra y nos fortalece porque pone foco sobre la situación de la medicina y sobre los médicos en Nicaragua», dijo a LA PRENSA.
«Hacen énfasis en que tienen que devolver las personerías jurídicas, no solo a la Asociación Médica Nicaragüense, sino a todas las asociaciones de las diferentes especialidades como le fue quitada a pediatría, cirugía, a cirugía plástica, a la de otorrino, a la de oftalmología, dermatología, o sea, son muchísimas asociaciones médicas», enumeró la doctora Pérez.

«Y el regresar a la personería jurídica, que debería ser lo correcto y permitir que los médicos se puedan reunir en congresos, eso le devuelve no solo la dignidad al gremio, sino que también permite seguir creciendo desde el punto de vista científico, educativo, porque estos estas organizaciones promovían el derecho de organizar congresos nacionales e internacionales dentro de Nicaragua», explicó.
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Añadió que al eliminar la personería jurídica a las asociaciones médicas, el régimen resta nivel y calidad científica a médicos en Nicaragua y los deja en desventaja con respecto a todos los médicos en la región: «ningún otro país en Latinoamérica, a excepción de Cuba, ni siquiera Venezuela, les han quitado a los médicos el derecho a tener una asociación médica», comparó.
Para la médica, una aspiración gremial es el colegio médico en Nicaragua: «un colegio médico protegería a parte científica y poder opinar. Protegería jurídicamente de un montón de arbitrariedades en el sistema judicial cuando se trata de la mala praxis o de judicializar la actividad médica como tal», concluyó.