La Santa Sede canceló días atrás la visita ad limina Apostolorum con los obispos de Nicaragua, una oportunidad de los religiosos para hablar con el papa León XIV sobre la vida pastoral en el país. El Vaticano constató «que no había condiciones en este momento», explicó una fuente consultada por LA PRENSA.
La reunión estaba programada que se realizara después del encuentro que tuvieron los obispos de Honduras con el pontífice y antes de la sesión con los jerarcas católicos de Panamá, según el medio católico Aleteia.
La noticia fue publicada el 12 de octubre con el título «Los obispos de Nicaragua, país con persecución religiosa, de visita en Roma», coincidiendo con una audiencia privada del pontífice con el presidente de la Conferencia Episcopal, el obispo exiliado Carlos Herrera.
Puede interesarle: León XIV se reúne con Carlos Herrera, obispo exiliado y presidente de la CEN

«La visita ad limina de los obispos nicaragüenses a Roma, durante la semana del 12 de octubre, se da en un contexto de creciente persecución de la Iglesia católica por parte del régimen de Daniel Ortega. Diez obispos de este país centroamericano darán cuenta de la turbulenta situación de su Iglesia», informó el medio citado anteriormente.
En general, los medios católicos reportaron que los obispos hondureños tuvieron su encuentro el 9 de octubre y los panameños finalmente el 22. Pero no se supo qué ocurrió con la sesión que estaba programada con los nicaragüenses. La reunión ad limina (a la puerta de los Apóstoles) incluye una peregrinación a las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo, y la presentación en persona ante el papa.
Papa Francisco se reunió con la CEN en 2017
El 22 de octubre, León XIV recibió a los obispos de Panamá, a pesar de que él se encuentra en un proceso de recuperación médica, después que se sometió a una intervención para extirparle un nódulo.
El último encuentro de este tipo de los obispos de Nicaragua con el pontífice se dio el 18 de septiembre de 2017, cuando aún el papa Francisco dirigía la Iglesia. El jesuita se encontró con los 10 obispos de la Conferencia Episcopal en Roma.
Lea también: Ordenarán diácono en Roma a seminarista desterrado por la dictadura
La investigadora Martha Patricia Molina, quien ha documentado la represión religiosa en Nicaragua desde 2019, explicó que en esta reunión los obispos expresan su comunión con el papa y se reúnen con los distintos dicasterios de la Santa Sede. Por lo tanto, se abordan temas de las actividades de evangelización y los principales desafíos que enfrentan en el país.
«Es un momento especial para ellos porque también aprovechan para orar, celebrar misas, compartir sus misiones pastorales, presentarse en conjunto frente al papa, pero en Nicaragua realizar esa visita es imposible porque la dictadura sandinista no lo permite», opinó.
Molina afirmó que la visita ad limina no se realizó, según información a la que tuvo acceso, por la situación que atraviesa la Iglesia con la dictadura. Cuatro de los diez obispos de la Conferencia Episcopal se encuentran en el exilio: Herrera (Jinotega y presidente del CEN), monseñor Silvio Báez (auxiliar de Managua), monseñor Rolando Álvarez (Matagalpa y administrador de Estelí), e Isidoro Mora (Siuna).
La complicada situación de los obispos
«Es imposible bajo el actual escenario de persecución religiosa que los obispos que se encuentran en el exilio se reúnan en el Vaticano o en cualquier otro país con los que están dentro de Nicaragua, de suceder todos quedarían en el exilio y el Vaticano no está dispuesto a pagar ese alto precio, entonces la visita se suspendió porque no era conveniente realizar en este momento», enfatizó la investigadora.

Debido a la persecución de Ortega y Murillo, al menos 300 religiosos se encuentran en el exilio. También 28,904 procesiones han sido prohibidas y el régimen les confiscó 43 propiedades. Desde 2018, el régimen de Ortega y Murillo ha incrementado su discurso de odio contra la Iglesia católica, después que los sacerdotes acogieron a las víctimas de la represión estatal.
Miles de personas salieron a protestar en 2018, inconformes con una reforma inconsulta a la seguridad social, y la respuesta del Estado fue dispararles. El caso de Nicaragua es uno de los más graves en materia de derechos humanos en la región. Los abusos del Estado han sido documentados, tanto por la OEA como por Naciones Unidas.
Según la OEA, 355 personas fueron asesinadas en el contexto de las manifestaciones entre el 18 de abril de 2018 y el 31 de julio de 2019. La persecución religiosa es una realidad cotidiana, según los expertos, y los obispos tienen una situación particular. «Es una situación compleja y desafiante por el control absoluto que tiene la dictadura en el país y por las ansias que tiene el régimen que los obispos no se encuentren en comunión con el papa. El silencio y el miedo están presente. Pero también la intriga y la mentira de quienes aseguran que existe normalidad», insistió Molina.